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8月28日 HomilíaDOMINGO 22 (2 DE SEPTIEMBRE 2007)
“Hazte pequeño en las grandezas humanas” Sabio consejo el del Libro de la Sabiduría. A lo largo de la vida vamos adquiriendo experiencia, en cabeza ajena o en la propia. Cuántas veces hemos caído en la cuenta de que “no hay para tanto” ante los que presumen de saberlo todo. El hombre “sabelotodo” no suele ser bien recibido, un poco de humildad también en la convivencia humana es necesaria. Está bien pensar en el más allá, pero no descuidemos el presente. “La misericordia del Señor revela sus secretos a los humildes”, también en el más acá. Es una constante en la revelación: el pobre, el humilde, el que no tiene protector es una persona abierta al misterio de Dios, mientras que el soberbio, el orgulloso, el satisfecho no se admira de nada, está replegado sobre sí mismo. Un poco de humildad es necesaria para adquirir la auténtica Sabiduría. La Buena Noticia de Jesús siempre sorprende. Hay que hacerse amigo de los pobres, de los que no pueden correspondernos, su crédito está en la resurrección de los justos. Qué extraño lenguaje el de Jesús, y con todo intuimos que tiene razón. Hay cosas en la vida que no pueden comprarse, es un crédito a largo plazo en el que confiamos. P. Miguel Bonet C.R. 8月18日 Homilía 19 de agosto
DOMINGO XX (19 DE AGOSTO)
Nunca en el Evangelio se nos propone el seguimiento de Cristo como algo fácil, sino más bien exigente. Hay que tomar la cruz, cada uno la suya, y seguirle con paso firme. Se sabe, y muchos puede que por experiencia, que si queremos amar como Cristo, tendremos incomprensiones, y estas pueden venir de los más cercanos, de la propia familia. El seguir la voz de Dios puede complicarnos la vida. Como vemos con frecuencia ya en el Antiguo Testamento, especialmente en los profetas, aquellos hombres y mujeres llenos del espíritu de Dios que no temían decir la verdad a los hombres de su tiempo. Se puede estar o no de acuerdo con el hecho religioso, pero no me cabe la menor duda, de que la afirmación de la carta a los Hebreos que hemos escuchado hoy es de una gran actualidad: Una nube ingente de espectadores nos rodea”. Sí hay mucha gente que está expectante por lo que haga o diga la Iglesia, por lo que hagamos y digamos los cristianos. No temamos las críticas, pero tampoco demos motivos para ello. Llenos del Espíritu de Dios no temamos seguir a Cristo en su humildad en su pobreza, en su entrega. Nosotros, como dice la misma carta, tengamos nuestros ojos fijos en el que inició y completa nuestra fe: Jesús... que soportó la cruz sin miedo... y ahora está sentado a la derecha del Padre. No perdamos el ánimo. Él es quien nos sostiene y nos sostendrá en las dificultades. P. Miquel Bonet C. R.
8月6日 San Cayetano (Homilia)Fiesta de San Cayetano 07.08.2007
Cuando, valga por caso, entramos un sábado en un supermercado observamos cuánto movimiento. Todo son “ofertas especiales” para ese dia. La gente se afana y no sabe qué elegir. Cada quien con su carro de la compra cargado hasta ya no poder más. ¿Será suficiente para la semana? ¿Nos faltará?
Delante de un escenario asi no es dificil hacerse una idea de cual sea la preocupacion nuestra más fuerte: la comida, la bebida, el vestido. ¿Solo esto? Ciertamente, no podemos pasar sin el vestido, la bebida, la comida. Ciertamente es natural y comprensibile que busquemos mejorar cada dia, que nos preocupe lo material, lo económico. ¡Pero! ¿Todo termina ahi? ¿Es esa nuestra felicidad?
El evangelio que acabamos de escuchar nos pone delante de esa misma pregunta con el mismo escenario humano como fondo. ¿No vale más la vida que el alimento y el cuerpo más que el vestido? Jesús va a lo esencial. Señala el corazon de la existencia y nos invita a adoptar una actitud: “Mirad”. “observad” Dos verbos que requieren que, por un lado, nos “paremos”; y por otro que “contemplemos” huyendo del frenesí de la vida cotidiana, tan agitada, siempre urgida por la prisa,
La vida no se alimenta solo con el poseer. “Vale mucho mas” Y ahi esta el Padre Dios que se cuida de las flores del campo y de los pajaros del cielo, que “hará mucho mas” por ti, por mi, por cada un de nosotros. Jesús quiere liberarnos de esa concepción opresora de la vida en que poco a poco nos vamos sumergiendo y nos invita a “observar”, “reflexionar”, “rezar”. Nos solicita a mirar inteligentemente las aves del cielo que no almacenan en sus graneros, pero el Padre celeste las alimenta. Y lo mismo hace con los lirios del campo que los adorna esplendorosamente. Y he aqui su conclusión – todo un programa de vida cristiana: “Buscad primero el Reino de Dios y Su justicia y todas las demas cosas se os daran por añadidura.”
El “mirar” y “observar” lo hizo San Cayetano en su tiempo Tenía míl razones para dejar las cosas como estaban: su posición social, sus estudios, su carrera... Mas sin embargo,incluso en su bienestar, se interroga: ¿“Es este el verdadero sentido de la vida?” Miraba un mundo que él llamaba una “Babilonia de ideas y costumbres”. Observaba a la Iglesia, y la describía com “prostituta en sus ministros” El dolor de ver así a la Iglesia lo empuja a relexionar y a orar. Con grande humildad consigue recoger una rama tierna de la Iglesia apostólica y la injerta en el tronco de la Iglesia de su tiempo, siempre viva aunque en muchisimos sectores a punto de perder su vigor.. Sin aspavientos de grandezas, sin ninguna arrogancia, sin pretender crear algo nuevo, vió San Cayetano que la primavera florecia en la Iglesia El metodo fue bien simple: “¿Quieres que el mundo cambie? Comienza por ti mismo!”
Bajo el ejemplo de los apóstoles, San Cayetano da a su sacerdocio la dimencion del pastor, cosa olvidada en su tiempo. Hace realidad el servicio eclesial, humano y social, imitando a Jesús que da la vida por sus ovejas: Cuida con esmero la liturgia, prepara cuidadosamente la predicación, hace de las iglesias lugar de oración y se dedica sobretodo a los enfermos, de modo especial a los incurables.
Una de las mayores tristezas de San Cayetano fue la de advertir a sus compañeros sacerdotes sin ilusiones ni ideales pastorales. Que papas, cardinales y obispos no estuvieran por el cambio, él lo comprendia en cierto modo, con dolor, eso si. Pero, ¿los sacerdotes?..... Precisamente por este motivo él funda un grupo de hombres apostólicos que se presenten como un vivero de renovación.
Su mayor testimonio y la particularidad de esta “compañia” de clérigos renovados fu la pobreza evangelica copiada literalmente de esta magnifica página de San Mateo que acabamos de escuchar. Entonces como hoy, el mundo no cree en un clero rico. Tiene necesidad de pastores, Pastores Santos, Pastores Pobres con una sola regla: Cristo, el Señor. Si hoy hablamos de crisis en la Iglesia, pensemos que el siglo XVI diesiseis no fue tan distinto del actual.
Si entonces superó la crisis fue debido a santos de la talla de San Cayetano. Actualmente tambien ocurrirá así. Pidamos, por intercesión de San Cayetano, que la Iglesia de Europa supere las pruebas por las que está atravesando. Amén.
P. Pedro Bronnemberg C. R. 8月3日 Homilía (5 de agosto)DOMINGO XVIII. T. O. (5 DE AGOSTO)
Nos inquietamos por muchas cosas y sólo una es necesaria. Pero hay ciertas realidades que no siempre se aprenden de los demás, sino que hay que experimentarlas en propia carne. ¡Cuánto tiempo dedicado a ciertas cosas que nos parecían las más importantes y al final todo paso sin pena ni gloria¡. ¡ Cuántas cosas vacías de contenido pasan por nuestra vida¡ Pero todo esto es la voz de la experiencia vivida. A lo largo de la vida uno se encuentra con personas “ricas materialmente”, pero amargadas espiritualmente, desilusionadas, insatisfechas, vacías. Mientras que hay otras con menos bienes materiales con una serenidad de espíritu envidiable, con aquel optimismo que les ayuda a vencer las dificultades que puedan surgir en la vida y saben relativizar las cosas, pues sólo una es necesaria. Descubrir a Cristo, fuente de la Vida. Las personas avariciosas son las más pobres, pues solo tienen cosas y no suelen tener amigos, uno huye de los avaros y codiciosos, mientras que las personas dadivosas, las que no tienen nada para sí, son las más ricas, son una fuente inagotable y no les suele faltar la compañía de las amistades. Todas las cosas materiales son relativas, son medios, nunca fines en sí mismas. Guardémonos de toda clase de codicia, San Pablo nos dice que es una idolatría, es decir adorar a un Dios falso. El día de San Cayetano, que celebraremos el próximo 7 volveremos a escuchar con fruición aquella página del Evangelio de san Mateo capítulo 6. 24-33: “No podéis servir a Dios y al dinero... no os inquietéis por lo que vais a comer o vestir, Dios proveerá.. trabajemos por el reino de Dios y su Justicia, lo demás vendrá por añadidura”.
P. Miguel Bonet C. R.
8月1日 7 DE AGOSTO (6)12. SAN CAYETANO DE LOS PARADOS Y SIN TECHO
Lector:
De la Relación del P. D. Juan Antonio Prato sobre S. Cayetano Singular y único fue S. Cayetano en el campo de obediencia. Cumplía de más buen grado la voluntad ajena que la propia. Debiendo partir de Venecia para la prepositura de Nápoles y dejando los Padres a su arbitrio la elección del compañero que iba a acompañarlo, no quiso escoger a nadie. Es más, dirigiendo su mirada al Crucifijo, pidió al Señor que inspirara el corazón de los Padres a darle la persona más contraria a su gusto. Ante una indicación de sus superiores, realizaba aquellas mortificaciones y las más viles actividades que sólo hubiera realizado el más ínfimo de los religiosos que jamás haya existido. (Cf. RD 1 –1945- 130)
Lector:
La casa, sí, la casa. El pan y el vino que no están en la mesa todavía, o el sol que se apartó de su camino. Y el amor que se trunca y se desvía.
Se ha parado el milagro ante la casa. Se han ido los relojes no sé dónde. La noche cae encima como grasa. Y el mar que está escondido y no responde.
Suplican, Cayetano, los parados un trocito de luz para su hogar. Los muros van tan mal apuntalados. ¡... Ah, el mar, el mar, el mar!
Presidente:
Ruega por nosotros, San Cayetano de los parados y sin techo. R/Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Cristo, el Señor.
Oh Dios, Padre misericordioso y dador de todo consuelo. Suplican los parados un trocito de luz para su hogar. El sol, que se apartó de su camino, y el amor, que se trunca y se desvía, son ilusiones que anidan en el corazón de todos los parados y sin techo del mundo de hoy. Por intercesión de S. Cayetano, haz que la casa, sí, la casa, y el pan y el vino estén en la mesa de todos tus hijos.
7 AGOSTO, SAN CAYETANO DE LA IGLESIA
Ruega por nosotros, San Cayetano de la Iglesia, de los sacerdotes, del Niño Jesús, de los parados y sin techo, de María, del sol en la mesa, de la Cruz, de la paz, de los pobres, de la Eucaristía, de las flores y los pájaros, de la nieve y de la providencia.
Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo, nuestro Señor. Amén
Lector:
De la Relación del P. D. Juan Antonio Prato sobre S. Cayetano Era el P. D. Cayetano, hombre prudentísimo y de gran consejo. Por eso, recurrían a él muchas personas. Decía pocas palabras, pero llenas de sustancia y edificación. Y sabía acompañarlas con tanta amabilidad y gravedad, que lo hacían amable y venerable a la vez. Frecuentaba el Coro con perpetua asiduidad e igualmente la Oración. En su celda, en la que estaba el mayor tiempo posible, casi siempre se le encontraba orando con gemidos y suspiros. Era grande de estatura, de rostro más bien alargado, magro y consumido, pero asaz venerable. Era calvo, aunque llevaba el cabello como los demás Padres, que andaban todos rasurados. Pocas son las cosas que he dicho de un hombre tan grande. De él se podrían escribir volúmenes, puestos a contar - como se lo merecería - las santas y virtuosas acciones de una persona, digna de todo honor y veneración. RD 1 (1945) 131.
Lector:
Y relució la Iglesia en tu mirada como una hermosa tarde con palomas.
Y se quedó la vida embelesada al subirse los campos a sus lomas.
Y tú, bajo la luz, bajo los cielos, elevaste milagros más y más. Fue una fiesta extendida de pañuelos con la música entera a tu compás.
¡Al compás de tu paso, mientras ibas destrenzando la luz de lado a lado! ¡Oh, cómo deslumbraban las ojivas del corazón de Dios, transubstanciado!
Presidente:
Ruega por nosotros, San Cayetano de la Iglesia. R/ Para qure seamos dignos de alcanzar las promesas de Cristo, el Señor.
Oh Dios, Creador de todo lo visible e invisble, Padre de nuestro Señor Jesucristo. Cuando la Iglesia, Cuerpo de Cristo, en sí sin mancha ni arruga, se hallaba prostituida en sus Ministros, Tú suscitaste a S. Cayetano para que resonara en el mundo su grito: "Permanezcan atados con humildad a la santa Iglesia de Cristo". Haz que, descubriendo en la Iglesia, Esposa de tu Hijo, al único puerto de salvación, escuchemos y sigamos a Cristo, hasta alcanzar la felicidad en la Jerusalén del cielo, donde Tú vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
7 DE AGOSTO (5)9. SAN CAYETANO DE LA PAZ
Lector:
De la Relación del P. D. Juan Antonio Prato sobre S. Cayetano En tiempo del saqueo de Roma (6 mayo - 5 junio 1527) padecieron muchos ultrajes y contrariedades, quedando reducidos a tan extrema necesidad que comían lo que una persona espiritual conseguía arrancar de debajo las patas de los caballos, en las calles, ya que los soldados habían saqueado todas las tiendas de comestibles. Sucedió incluso una vez que P. D. Cayetano tuvo que partir un sólo pan para todos. Los tudescos fueron varias veces a amenazarles que los matarían y los españoles agarraron al P. D. Bonifacio y se lo llevaron a la cárcel. Mientras insistían en que descubriera el dinero, que no tenía, le mandaron arrodillarse y un español le dio un gran golpe de espada en el cuello, pero con la parte plana. Un golpe, decía el P. D. Bonifacio, que recibió con íntima alegría, lamentando después que no hubiera surtido el efecto esperado de poder morir de aquella manera... (Cf. RD 1 –1945- 127)
Lector:
Como una enredadera te abrazaba la muerte, azul y enamorada como la primavera. Como la primavera, que se quedase inerte, la guerra, estremecida, parecía una fiera.
Una fiera de fuego que lo devasta todo, mientras tú vas muriéndote como un ángel sin alas. La guerra va sin alas hacia el final del lodo mientras la primavera se acurruca en tus alas.
¡Ah, ofrecer tu agonía como un cáliz de llanto! Crucificarte llenos de amapolas tus ojos. ¡Y ver llegar la paz! Que acude, mientras tanto la ciudad, luz arriba, descorre sus cerrojos.
Presidente:
Ruega por nosotros, San Cayetano de la Paz. R/ Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Cristo, el Señor.
Oh Dios, Autor y fuente de la paz, que hiciste de S. Cayetano una víctima de pacificación en favor de la ciudad embrutecida por guerras, odios y divisiones; concede a nosotros, tus hijos, que sepamos ofrecer nuestras vidas como un cáliz de llanto hasta ver llegar la paz, mientras el mundo, luz arriba, descorre sus cerrojos.
10. SAN CAYETANO DE LOS SACERDOTES
Lector:
De la Relación del P. D. Juan Antonio Prato sobre S. Cayetano Por lo que se refiere a la persona del P. D. Cayetano, puedo afirmar que, en todas sus acciones, con sus palabras y su vida, era, sin lugar a duda, un ejemplar de todas las virtudes. Era humildísimo con todos, sometiéndose con pronteza a cada persona, pero sin renunciar a su gravedad y a una cierta prudencia con la que acompañaba cada una de sus acciones. En cualquier circunstancia se mostraba como amador de la santa pobreza, vistiendo abyectamente, hasta hacer remendar varias veces sus viejos vestidos. (Cf. RD 1 –1945- 130).
Lector:
Lo mismo que un prodigio que se estira y se estira, y se estira, y no hay manera de adelgazar la luz mientras se gira el cielo hacia sí mismo en primavera...
así, con el cuidado reverente con que doblabas tú los corporales sobre el altar, pondremos en la frente las estrellas de Dios como señales.
Estrellas juntas al cáliz y el misal, estrellas en el púlpito y la rosa, estrellas sobre el bien y sobre el mal. ¡... a ver si la Liturgia es más hermosa!
Presidente:
Ruega por nosotros San Cayetano de los sacerdotes. R/ Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Cristo, el Señor.
Dios, creador del cielo y de la tierra, que hiciste a tu Hijo, sumo y eterno sacerdote de la Nueva Ley. Mira a cuantos por el bautismo hemos sido incorporados a Cristo y llamados especialmente a participar de su función sacerdotal. Haz que, a imitación de S. Cayetano, pongamos estrellas junto al cáliz y el misal; estrellas en el púlpito y la rosa; estrellas sobre el bien y el mal.
11. SAN CAYETANO DE LA NIEVE
Lector:
De la Relación del P. D. Juan Antonio Prato sobre S. Cayetano En su celda no tenía más que tres o cuatro libros, como las Morales de S. Gregorio, S. Bernardo y algún otro libro devoto. En el ayudar a los enfermos, consolar a los afligidos, dar consejo a quien lo necesitaba y en todas las circunstancias, actuaba con tanto afecto y caridad para con cada uno de ellos, que se ganaba los corazones de todos. (Cf. RD 1 –1945- 136)
Lector:
La nieve se resbala en tu patena como una flor de luz recién nacida. Es siempre Navidad y Nochebuena ante la Virgen Niña, que te cuida.
Y tú miras la nieve sin pecado, corporales de Dios en nacimiento. Cantamos villancicos a tu lado y empieza a calentarse el pensamiento.
Junto a la nieve, sí, junto a la nieve la música encendida te traería para tu misma misa nueva. ¡No se atreve el corazón a arder como debía!
Presidente:
Ruega por nosotros San Cayetano de la nieve. R/ Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Cristo, el Señor.
Oh Dios, providencia infinita y Padre de nuestro Señor Jesucristo. Desde toda la eternidad has querido que S. Cayetano viviera prendido de la nieve que un día cubrió el lugar donde se levanta la basílica de Santa María la Mayor de Roma. Haz que sepamos amar, como él, la blancura de las alturas y aspirar a los bienes eternos del cielo, donde Tú vives y reinas por los siglos de los siglos.
7 DE AGOSTO (4)
Lector:
De la Relación del P. D. Juan Antonio Prato sobre S. Cayetano Doy fe con la presente, suscrita de mi propia mano, que estando dicho Padre (S. Cayetano) en Venecia, Prepósito de S. Nicolás de Tolentino, dijo de sus propios labios, escuchándolo yo, que nuestra Orden tuvo el siguiente comienzo: él estuvo mucho tiempo con la idea de reducirse, junto con otros, a vida claustral y regular, a manera de Orden religiosa, pero de sacerdotes, de quienes entonces no había Orden alguna. Así, encontrándose en un Oratorio de Roma, llamado Compañía del Amor Divino, que mantenía correspondencia y en cierta manera regulaba a otras Compañías diseminadas por todo Italia, manifestó este santo propósito al Sr. Bonifacio da’ Colle, de Alejandría della Paglia, el cual formaba parte del mismo Oratorio, e inmediatamente aceptó esta vocación y se sometió prontamente a los consejos de dicho Padre. Así, ambos se reafirmaron en este propósito, siendo el P. Don Cayetano, Protonotario Apostólico y el Sr. Bonifacio servidor de la Corte en calidad de seglar, pero viviendo independiente en una casa de su propiedad que tenía en Roma." (Cf. RD 1 –1945- 125)
Lector:
La cruz se te desnuda y va a su música sobre los tres montículos del pecho. Esta hora es de Dios, ésta es la única sembradura del cielo y del barbecho.
Están en cruz los pájaros y el mundo, los prados y las nubes de la aurora. ¡Contigo es el milagro tan profundo..! ¡Y la cruz, un milagro a cualquier hora!
Porque la cruz te anuncia y te acompaña. Te precede en la fiesta del sendero. O se mete en tu entraña. ¡Qué dulce la aspereza del madero!
Presidente:
Ruega por nosotros, San Cayetano de la Cruz. R/ Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Cristo, el Señor.
Dios, Padre todopoderoso, Tú has querido realizar la salvación de todos los hombres por medio de tu Hijo, muerto en la Cruz; haz que, a ejemplo de S. Cayetano, la cruz nos preceda en la fiesta del sendero, se meta en nuestra entraña y que nos garantice los goces del cielo la dulce aspereza de este madero.
8. SAN CAYETANO DE MARIA
Lector: De las cartas de San Cayetano Yo, audaz, en la hora del parto santísimo de María, estuve en el mismo material y santísimo Pesebre. Me dio ánimos mi Padre, insigne amador del Pesebre, el beatísimo Jerónimo, cuyos huesos se custodian a la entrada de dicho Pesebre. Y con alguna confidencia del Viejito, de manos de la tímida Virgencita, Madre novel y Patrona mía, recibí aquel tierno Infante, carne y vestidura del Verbo Eterno. Duro tenía que estar mi corazón, podéis bien creerlo, porque, no habiéndose derretido en aquel momento, significa que es de diamante." (A L. Mignani, 28 enero 1518)
Lector:
Te miraba María sosteniendo doseles. Con el Niño en los brazos te miraba María. Tú dejabas, muy lejos, riquezas y oropeles y, despacio, la nieve en las calles caía.
Lentamente caía como cae la oración. La oración que deslumbra camino de Belén. No pudiste, contento, contener la emoción. Te miraba María, la mirabas también.
Sostuviste en tus manos todo el mundo ese instante. Y te miraba el Niño, te miraba la historia detrás de los doseles suspendidos delante. ¡Tan contenta María sonreía en tu gloria!
Presidente:
Ruega por nosotros, San Cayetano de María R/ Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Cristo, el Señor.
Dios, Padre nuestro, que encendiste el corazón de S. Cayetano en vivas llamas de amor para con la bienaventurada Virgen María, Madre de nuestro Señor Jesucristo, concédenos, por su ejemplo e intercesión, dejar muy lejos riquezas y oropeles, acercarnos a la Eucaristía y recibir en nuestras manos todo el mundo en este instante, tu Hijo que vive y reina por los siglos de los siglos. 7 DE AGOSTO (3)5. SAN CAYETANO DEL SOL EN LA MESA
Lector:
De la Relación del Canónigo Erasmo Danese sobre S. Cayetano ... Su vestido era de paño grueso, con medias de color blanco y pantalón a la veneciana. Era de mediana estatura, más alto que bajo, pero muy normal. Su rostro era de cara redonda, un poco macilento y un poco rosado en las mejillas. Tenía una bella nariz, bellos ojos, una boca llena de suavidad, la barba corta, un poco canosa y los cabellos largos hasta la oreja. Usaba un bonete redondo a la veneciana, pero después empezó a portar el bonete de cuatro pequeños picos, como el que yo porto hoy, conforme a la usanza antigua. (Cf. RD 1 –1945- 67)
Lector: ... Las campanas del Papa tocaban a Concilio muchas veces, y el aire se negaba a creerlo. Recorría un cansancio por el cuerpo del mundo que pesaba en sus huesos carcomidos y flojos.
En esto Cayetano, el Santo de que os hablo, se puso a decir misa para mirar a Dios. No se fue a monasterio, no se hizo mendicante, sino a la Providencia la besó entre los ojos.
Creyó con confianza que el padrenuestro tiene un surco en donde crece la redención, y un vuelo despreocupado y dulce de pájaros filiales para que la ternura floreciera en las manos.
Puso el sol en la mesa, Nos consagró la altura. Miró la cruz despacio para abrazar asombros, sólo quiso ser pobre, y lo llevó adelante con unos cuantos clérigos que quisieron seguirlo...
Presidente:
Ruega por nosotros San Cayetano del sol sobre la mesa. -R/ Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Cristo, el Señor.
Dios, Padre providente. Tú has enviado a tu Hijo, sol que brota de Oriente, para iluminar a los que caminamos en sombras de muerte. Haz que, a ejemplo de S. Cayetano, seamos capaces de poner el sol en la mesa, de mirar su cruz despacio y de buscar, ante todo, tu Reino y tu justicia, seguros que todo lo demás - casa, vestido y sustento - nos lo darás por añadidura.
6. SAN CAYETANO DE LA EUCARISTIA
Lector:
De la Relación del Canónigo Erasmo Danese sobre S. Cayetano ... No soy capaz de decir todo cuanto quisiera sobre este venerando Padre, que fue un gran hombre, de santa vida y un gran ejemplo de santidad. Sea siempre alabado el Señor que quiso que reinara y lo colocó en el descanso eterno. Bienaventurada sea su alma, que ahora goza de tanta felicidad y gloria. Hoy, 13 de agosto de 1600, su humilde buen Padre y hermano, D. Erasmo di Danese, llamado el viejo de Gaeta.
Lector:
Era tu Eucaristía como un río sonoro, Un río de palomas que se extiende en el valle. En el cáliz brillaba la música del coro mientras tú te signabas con perfecto detalle
"En el nombre del Padre y de todos los pobres...", los pobres que subían hasta el Altar Mayor. Las sacras deslumbraban, refulgían los cobres, repleto tú de un íntimo, fervoroso temblor.
El hondo temblor íntimo, que se tiene en la Misa, se cuela entre tus dedos o te levanta el alma. Las columnas del templo consentirán la brisa y hasta el pan consagrado se mantiene en tu calma.
Presidente:
Ruega por nosotros San Cayetano de la Eucaristía. R/ Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Cristo, el Señor.
Dios omnipotente y misericordioso, Tú elegiste a S. Cayetano para que, en el Orden de los presbíteros, hiciera de la Eucaristía, venerada, celebrada y recibida diariamente, el fulcro de su vida. Haz que celebremos los santos Misterios del Cuerpo y Sangre de tu Hijo con aquel fervor de espíritu en que S. Cayetano se sentía inflamado al celebrarlos.
7 DE AGOSTO (2)3. SAN CAYETANO DE LAS FLORES Y LOS PÁJAROS
Lector:
De la Relación del Canónigo Erasmo Danese sobre S. Cayetano ... con gran humildad se reconciliaba y con gran devoción iba después a celebrar. Celebraba casi siempre en el altar de S. Andrés y en el altar Mayor. Yo le he servido la Misa, porque era considerado como un novicio y era además jovencito y de Gaeta. Luego se decían las Horas y después se iba al refectorio y se comía de aquellas pocas limosnas que nos habían llegado. Muchas veces hemos ido a la mesa, sin haber nada, sólo pan y algún pepinillo. Me acuerdo también que una mañana no había más que pan y cuatro habas tiernas. Pero el Señor proveía e inspiraba a algunas personas devotas a mandar alguna limosna. Fue él quien estableció que, en el refectorio, se dijeran detallada y públicamente las limosnas que los devotos habían mandado. Daba sentidas gracias a los que las habían enviado, alabando siempre al Señor que había inspirado a los que nos las habían enviado, y decía a todos que oráramos al Señor por aquellos que nos habían hecho tal y tal limosna. (Cf. RD 1 –1945- 66-67)
Lector:
¡Los pájaros, los pájaros! Barrunta la luz todo el revuelo de las aves alrededor de tí. De punta a punta transparecen retablos y arquitrabes.
El sol, magnolia virgen, desorienta el himno de la lluvia por tus hombros. ¡Cuánta tormenta, sí! ¡Cuánta tormenta de amor poniendo en vuelo los escombros,
En vuelo van los campos y las flores! Los cielos atardecen en tu mano. Es hora de mercarnos ruiseñores para tu fiesta azul, San Cayetano.
Presidente:
Ruega por nosotros, San Cayetano de las flores y los pájaros.- R/ Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Cristo, el Señor.
Oh Dios, tormenta de amor que pones en vuelo los escombros, los campos y las flores. Haz que vivamos siempre agradecidos a los que nos hacen el bien por tu Nombre y que, por su salvación, sepamos incluso dar nuestra vida y todo nuestro servicio
4. SAN CAYETANO DE LOS POBRES
Lector:
De la Relación del Canónigo Erasmo Danese sobre S. Cayetano En cuanto a su vida, fue irreprensible, casto, manso, misericordioso y lleno de piedad para con los enfermos. Les daba de comer con sus propias manos y les servía, sobre todo en la enfermedad del P. D. Marcos. Fue muy celoso de la salud de todos. En lo que se refiere, después, a su cuarto, he de decir que era pobre. Tenía un humilde jergón de paja, sobre el que se acostaba, y una almohada. Tenía una mesita con un taburete para sentarse con algunos libritos y una imagen de papel. (Cf. RD 1 –1945- 67)
Lector:
Te rodean los pobres fervorosos. ¡Un trozo de esperanza por favor! Por favor, danos luz y esos hermosos incendios de la tarde en su esplendor.
Te suplican, te ruegan Abogado de providencia tú. Dales luceros y estrellas para andar de lado a lado. ¡Son todos ya por fin tan pordioseros...!
Por Dios y por sus ojos relucientes, por todos los milagros de la luz, siémbrales en sus manos las simientes de la resurrección y de la cruz.
Presidente:
Ruega por nosotros, San Cayetano de los pobres. R/ Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Cristo, el Señor.
Dios todopoderoso y eterno, que por tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, has proclamado dichosos los pobres, porque de ellos es el Reino de los cielos. A los pobres fervorosos, que rodean a S. Cayetano, dales, por favor, luceros y estrellas para andar de lado a lado, sembrando en sus manos las simientes de la resurrección y de la cruz.
7 DE AGOSTO SAN CAYETANO12 POEMAS DE VALENTÍN ARTEAGA PARA ACOMPAÑAR NUESTRA DIARIA ASCENSIÓN HACIA LA SOLEMNIDAD DE SAN CAYETANO .
12 poemas de Valentín Arteaga - doce salmos graduales - para acompañar nuestra diaria ascensión hacia la solemnidad de S. Cayetano.
De la mano del poeta teatino, invocaremos a Dios para que, por intercesión de S. Cayetano, renueve nuestro espíritu y nos dé un corazón semejante al de Cristo.
Al hombre contemporáneo S. Cayetano presenta lo que, para él mismo, fue la cosa más importante: la semejanza interior y exterior con Cristo: Sólo una cosa hemos de desear ardientemente, que Cristo reine cada día más en nosotros" (Card. Sodano a nuestro Prepósito General /1997).
1. SAN CAYETANO DE LA PROVIDENCIA
Lector:
De la Relación del Canónigo Erasmo Danese sobre S. Cayetano. ... Del P. D. Cayetano, les diré que fue un padre tan venerable que yo no sería capaz de narrar plenamente sus grandes bondades y virtudes. Era de una vida extremamente ejemplar. Humilde, modesto y manso en el hablar. De pocas palabras. Asiduo en la oración. Estaba continuamente arrodillado en el Coro, apoyándose en el parapeto del mismo Coro, con el rosario en la mano o algún librillo espiritual. Muchas veces le he visto derramar lágrimas. Era parco en el comer y ayunaba muy seguido. Pero yo era entonces muy jovencito, y no me fijaba en estas acciones... (Cf. REGNUM DEI, 1 –1945- 65)
Lector:
¿Para qué amontonar en los graneros si Dios tiene las manos dadivosas? Admirad los milagros sin floreros. El resplandor se sale de las rosas.
¿No cuida Dios de un solo pajarillo? ¿No dirige una estrella si se mueve? ¿No coloca en el leve canastillo la claridad del nardo y de la nieve?
Oh dulcísimo Santo providente, intercesor del aire y la azucena, de la lluvia que arrecia y su corriente. ¡Que no nos falte el pan en la alacena!
Presidente:
Ruega por nosotros San Cayetano de la providencia. R/ -Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Cristo, el Señor.
Dios y Padre Todopoderoso, cuyas manos dadivosas cuidan de los pajarillos, dirigen cada estrella que se mueve y dan claridad al nardo y a la nieve; por intercesión de S. Cayetano de la providencia, haz que no nos falte nunca el pan en nuestra alacena.
2. SAN CAYETANO DEL NIÑO JESÚS
Lector:
De la Relación del Canónigo Erasmo Danese sobre S. Cayetano ... Su hablar era muy grave y modesto, sobre todo cuando hacía algún sermón en el refectorio. Era siempre el primero en todas las tareas de casa, como lavar ropa, barrer la casa y otros quehaceres domésticos. Llegaba siempre el primero, por la noche, al rezo del Oficio y salmodiaba con gran alegría, cuidando el recitado y las pausas. En sus genuflexiones se inclinaba profundamente. Y, una vez, dichos los Maitines, se quedaba en el Coro, arrodillado ante su silla, con el rosario en mano, hasta la hora de celebrar. (Cf. RD 1 –1945- 66)
Lector:
¡Ah, el Niño entre tus brazos, que sostiene tu corazón y el nuestro con firmeza! ¡Ah, tanto amor de Dios! ¡Cómo previene el Niño de este cierzo o su tristeza!
El Niño tan a gusto entre tu pecho. Tan a gusto en tus manos todavía. El Niño de este siglo tan maltrecho que ampara de la sed y su sequía.
Cayetano de Dios, niños contigo, niños en procesión por la ciudad. Con una mano en ti, con otra el trigo. ¡A ver si se hace el mundo claridad!
Presidente:
Ruega por nosotros, San Cayetano del Niño Jesús. -R/ Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Cristo, el Señor.
Dios todopoderoso y eterno; has querido que tu Unigénito, el Verbo Eterno por y para quien has creado el universo, naciera como hombre de Santa María, la Virgen. Hoy lo contemplamos tan a gusto en brazos de S. Cayetano, tan a gusto entre sus manos todavía. Haz que sostenga siempre nuestro corazón con firmeza y que, con una mano en Ti y otra en el trigo, el mundo se haga claridad.
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