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日志


7月31日

HOMILIA. 2 de agosto 2009

 
 
Homilía

2 de agosto de 2009 - DOMINGO XVIII T. O. C.B.

El pasado domingo iniciamos la lectura del capítulo 6 de san Juan, conocido por el discurso del pan de vida. El gran símbolo de la Eucaristía. Discurso que seguiremos meditando cuatro domingos más.

En el texto que hemos escuchado en este domingo Jesús tiene que echar en cara a sus oyentes, y tal vez también a nosotros, de que no hayan sido capaces de “reconocer el signo”. Me buscáis porque comisteis bien y no por haber visto signos.

Nos cuesta, a veces, penetrar en los signos y seguirlos hasta el final, con frecuencia nos quedamos con lo inmediato, que nos incapacita para llegar a lo que el signo nos indica. Hoy tendríamos que recordar aquel refrán: Cuando el sabio enseña con el dedo la luna, el necio se queda mirando el dedo. No nos quedemos con las cosas materiales, por muy importantes que sean, cultivemos la sensibilidad para poder penetrar en los signos. Entender que nuestra vida está en manos de Dios. El es la Vida y fuente de toda Vida. Creamos en el que nos ha enviado: Jesucristo, revelación del Padre.

En esto debemos ocuparnos, en aumentar nuestra fe en aquel que es el camino, la verdad y la vida.

La vida humana no sería posible sin las realidades simbólicas, el símbolo es lo que une al grupo a la vez que hace posible nuestra comunión con nuestros antepasados. La vida del hombre va más allá de la vida vegetal o animal. Aún los no creyentes, o los que se proclaman ateos, necesitan del ritual. Ante la finitud de la vida se despiden de la misma con grandes símbolos y rituales. Algunos pueden hacer burla de los símbolos religiosos, sencillos, pero profundos. “Un poco de pan, vino, agua…un abrazo de paz, la señal de la cruz, la imposición de manos…”, pero en sus manifestaciones no faltarán las banderas, los colores, los cantos…

Los cristianos somos profundamente humanos y nos unen estos signos tan sencillos y tan humanos, pan y agua que nos transportan a la vida, vino que nos llena de alegría. Se nos invita a trabajar por el “alimento que no perece” este alimento es aumentar nuestra fe en aquel que es fuente de toda vida: Dios revelado en Jesucristo.

Y para esto nos reunimos, especialmente el día del Señor, para escuchar su Palabra, para participar del “Pan de Vida”.

Con los discípulos de Cristo unámonos hoy a su súplica: “Señor, danos siempre de este pan”. El deseo de San Pablo es que el Espíritu renueve nuestra mentalidad y nos revista de la nueva condición humana, creada a imagen de Dios, Cristo Jesús. Su Palabra y su cuerpo entregado nos hara crecer en esta “nueva condición humana”. Señor, danos siempre de este pan.

P. Miquel Bonet C.R.


7月25日

HOMILIA. DOMINGO XVII. 26 DE JULIO 2009

 
 
  

DOMINGO XVII T.O. 25-VII-2009

 

   En este domingo quisiera seguir la reflexión sobre la carta de Pablo a los Efesios en la que nos pide “andar en la vocación a la que hemos sido convocados. Esta petición también va para nosotros. Dios nos ha llamado a vivir en Cristo Jesús, y a la vez Cristo nos llama a extender su Reino de Justicia, Amor y Paz. Todo ello con unas actitudes que el mismo nos recuerda y que no deberíamos olvidar.

“Sed siempre humildes y amables”. Amabilidad y humildad las valoramos desde la misma humanidad. Humildad, decía santa Teresa, es la verdad. Reconocer lo que somos y no querer aparentar otra cosa. Las personas humildes, auténticas nos atraen y las admiramos, mientras que las soberbias nos repelen, nos cuesta dialogar con ellas. Humildes y amables, así tenemos que ser los cristianos a esto nos llama el Señor.

“Sed comprensivos”. Otra gran fuerza que anima la convivencia. Gran virtud, la comprensión, el dejar de estar centrados en nosotros mismos y mirar hacia el otro, Tener la capacidad de comprender lo que nos quiere comunicar, lo que se nos quiere decir.

“Sobrellevaos mutuamente con amor”. ¡Cuántas veces habremos pensado, a este no le aguanto más, es un pesado¡. Yo también puedo hacerme pesado a los otros y necesito, a veces, que se me aguante. Cuán importante es apoyarnos unos a otros, “sobrellevarnos con  amabilidad”. Especialmente en la relación de pareja o en el matrimonio, cuán poco aguante, a veces, hay. Cada año cambiando de pareja, porque ni a uno mismo se aguanta. Cuán poco aguante hay a veces. Una humanidad así es una humanidad débil, enfermiza. Hay que ejercitarse, estar en forma, saber apoyarnos unos a otros, si no queremos caer ante el primer vendaval.

“Mantener la unidad del Espíritu, con el vínculo de la paz”. Cuán importante es la unidad, en la diversidad, unidos con el vínculo de la paz. No queramos ser monótonamente iguales, “uniformes”, respetemos la diversidad, pero busquemos y no descansemos hasta lograr esta unidad en la diversidad y en paz.

“Un solo Señor, una fe, un bautismo. Un Dios, Padre de todo, que lo trasciende todo, y lo penetra todo, lo invade todo, bendito sea por los siglos de los siglos. Amen”.

Nuestra tradición viene de lejos hasta desembocar en Dios hecho hombre, en Jesús de Nazaret, que nos habla y nos muestra a su Padre y nuestro Padre. En cierta ocasión el discípulo Felipe le dice “Señor muéstranos al Padre y nos basta”. Jesús le responde ¿Tanto tiempo que estoy con vosotros y aún no me conoces Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. Padre e Hijo diversos, pero íntimamente unidos.

Cristo y cada uno de los cristianos diversos, pero viendo las actitudes del cristiano: La humildad, amabilidad, el “como nos amamos”, en esto reconocerán que somos cristianos.

                           

P. Miguel Bonet Nicolau C. R

7月16日

HOMILÍA . 18 DE JULIO 2009

 
 

DOMINGO XVI

   No cabe duda de que estamos interrelacionados. La palabra globalización forma parte de nuestro lenguaje habitual. Cualquier acontecimiento, por lejano que suceda, nos afecta, a unos más y a otros menos, pero como diría el poeta “cae una hoja del árbol y hace temblar el universo”.

 A pesar de las fronteras físicas o psicológicas que se empeñan en levantar los que “quieren dominar” a los pueblos,  si, estos, no son manipulados, quieren un mundo abierto y solidario. Un mundo justo y en paz.

Hace ya casi dos mil años que un tal Pablo escribía a una comunidad cristiana que vivía en Ëfeso, ahora pertenece a Turquía, y les exponía mas o menos estas ideas de unidad del género humano, tantas veces dividido por el odio y la violencia. ¿Qué decía Pablo? Los cristianos que acudimos en este domingo a celebrar la Eucaristía las hemos escuchado. Recordemos lo esencial.

“Por la sangre de Cristo estáis cerca los que antes estabais lejos”, es decir, la vida entregada y derrama de Cristo nos ha unido. La concepción que tienen los pueblos primitivos de sí mismos es que existen ellos y los demás pueblos, los extranjeros, todos los demás, aunque algunos puedan ser amigos son “los otros” En nuestro caso estaban los judíos y los gentiles, “las gentes” los demás pueblos.

Pues bien, desde la muerte de Cristo en la cruz, se ha derribado el muro que dividía los pueblos, el muro del odio ha sido derribado por la entrega de Cristo. En él toda la humanidad está llamada a formar un solo pueblo, un solo cuerpo en Cristo. Él con su muerte ha dado muerte al odio.

Desde la muerte de Cristo, Dios nos mira con benevolencia, nos ofrece para siempre la paz y con este espíritu podemos acercarnos a Dios padre.

Cuán grande es la responsabilidad de los que se llaman, nos llaman, cristianos, ofrecer, extender la paz de Cristo. Desterrar el odio de nuestro corazón y de nuestra sociedad. Nuestra fe supera todas las fronteras. Buscando una y otra vez la paz y solidaridad entre toda la humanidad, entre todos los pueblos de la tierra. Hace años un anciano que ya había superado los noventa años me decía “amigos todos, enemigo basta uno y mejor si no lo tenemos”.

 Por nuestras venas corre la misma sangre, sangre que es vida, esta vida que Dios quiso compartir con nosotros para que nosotros pudiéramos compartir la suya. Dios se ha hecho de nuestra familia, al tomar nuestra carne. El gran misterio en que hemos creído los cristianos. En Jesús de Nazaret, Dios ha querido reconciliar todas las cosas, É l es Cristo, el Mesías, el Ungido por el Espíritu del Padre, y nosotros ungidos en Él.

Aunque algunos sigan empeñados en dividir y en enfrentar a los pueblos y a los hombres y mujeres del mundo, los cristianos sabemos que estamos llamados en Cristo, con Cristo y por Cristo a formar, en la diversidad, la unidad y la armonía.

 

P. Miquel Bonet C.R.

 

 

7月1日

Homilía. 12 de julio. XV domingo T.O.

 
  

DOMINGO XV. T. O.

 

   El pasado domingo vimos como los profetas siempre han sido despreciados por los que están en el poder, sea éste político o religioso, pues con su palabra y sus hechos, el profeta, es una denuncia de la injusticia que viven los pobres.

   En este presente domingo se nos presenta la vocación de Amos, el gran profeta que clama por la justicia social, y, aunque el sacerdote quiere echarle del santuario real, Amos le recuerda que no puede apagar el fuego de la palabra de Dios que lleva en su interior. El estaba muy tranquilo cultivando higos y pastoreando bueyes, pero el Señor le arrebató de su oficio y le dijo: “Ve y profetiza a mi pueblo Israel”,

   Todo esto sucede en la Antigua Alianza, Dios habla por medio de estas personas que escoge de donde quiere y cuando quiere para dar un toque de atención a su pueblo cuando se aparta del camino que lleva a la Vida.

   Y la historia de la salvación sigue su camino y san Pablo nos recuerda en la carta a los Efesios como Dios nos eligió en la persona de Cristo, ya antes de la creación del mundo para que fuéramos irreprochables ante él por el amor.

   Dios en la persona de Cristo quiere recapitular todas las cosas. Hemos sido marcados por Cristo con el Espíritu, este Espíritu que mueve a los profetas, a los que hablan en nombre de Dios.

   Esta es la misión que Cristo nos ha confiado ser en medio del mundo su presencia, su voz, animados por el Espíritu obrar en justicia y amor, de tal manera que nuestro hablar y obrar sea una denuncia ante todo aquel que oprime al pobre, margina al hermano.

   Hay mucho que hacer, empezando por nosotros mismos, vencer todos los demonios que nos ponen a prueba, ser fieles al Espíritu Santo. No poner tanto nuestra confianza en los bienes que perecen. Abrirnos a la hospitalidad, derramar entro los humanos el suave aceite del consuelo en medio de este mundo tan agresivo.

   También hoy a nosotros se nos llama  a ir por estos mundos desde la comunidad y acompañados. Hemos sido elegidos en la persona de Cristo para renovar el mundo, como hombres de Dios, llenos de su Espíritu. Apoyando todo lo que es bueno y denunciando las injusticias, los atropellos.

   Y si nos dicen que nos metemos en política, bien metidos si es por defender al pobre de su agresor.

 

                   P. Miguel Bonet Nicolau C.R.

 

 

   (NOTA; Adelanté la homilía, porque  este doimingo estaré fuera ).

Homilia. 5 de julio. XIV domingo T.O.

 
  

DOMINGO XIV. T. O.

 

   De dónde saca esta sabiduría? Es la pregunta que se hacen los contemporáneos de Jesús. Los humanos tenemos una cierta dificultad de reconocer en el otro una fuerza superior. Somos muy rastreros y cuanto más endiosados, menos capaces de reconocer las obras de Dios realizadas a través de personas humildes, sencillas.

   Estos días pasados en la presa se ha hablado mucho del caso Vicente Ferrer, un creyente entregado a la causa de los pobres, de los marginados las autoridades políticas le han ninguneado, pero mucha gente sencilla ya no se rasga las vestiduras por estas cosas, desgraciadamente la vida de los dirigentes políticos está tan devaluada, que no será fácil volver a levantar su valor, sólo será posible a base de una gran dosis de sencillez, de humildad, de menos palabras y más hechos a favor de los más necesitados, de los sencillos.

   Los profetas de todos los tiempos han sufrido desprecios de los dirigentes del pueblo, porque el hombre de Dios, los profetas no pueden menos de llamar la atención para que fijen la mirada en los más necesitados, en los que no tienen protector.

   Los profetas dan “crédito” a los pobres, no a los poderosos, como sucede en los que piensan sólo en amontonar dinero y fama, mientras el pueblo pasa necesidad.

   El profeta con su palabra y sus hechos es una denuncia a las acciones injustas defendiendo al pobre y al oprimido.

   La gente se extraña de las palabras y sobre todo de las actitudes de Jesús por eso se preguntan ¿Quién es? Creían conocerle, pero sólo conocían el exterior no terminaban de conectar con su interior, pero sí lo hizo la gente sencilla, los desheredados, el deshecho de la humanidad.

   Nosotros deberíamos ya conocer a Jesús, reconocer a Cristo, y como tantos santos/as, como tantos hombres de Dios que han seguido sus pasos seguirle también. No nos de miedo nuestra debilidad, nuestra pobreza, con san Pablo descubramos la fuerza de Cristo que obra en nosotros. Cuanto más débiles más se manifestará la obra de Cristo.

   ¿Quién es éste? Es el que está con los suyos siempre hasta el fin de los tiempos, es el que ha entregado su vida por la verdad, nos ha dado su Palabra que ilumina nuestro caminar.

   Es el que ora con nosotros y en nosotros y nos invita a tender la mano a todos los necesitados, por encima de toda frontera, de todos los límites que quieran imponer los humanos

   Sí, Cristo presente en su iglesia, tan humana y tan divina, a través de ella nos ha llegado su Palabra aceptada y profesada. A ella acudimos para alimentarnos para crecer en humanidad y divinidad, al estilo de Cristo.

                            P. miguel bonet nicolau c.r.