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日志


6月30日

HOMILIA

8 DE JULIO. DOMINGO XIV . T. O.

 

   Llamados y enviados, somos los cristianos. Todos somos llamados y todos enviados. Cristo se ha fijado en nosotros y nos requiere para que vayamos al mundo a anunciar la Buena Noticia de la Salvación. Portadores de paz en las casas, en las familias, en el mundo entero, confiando en Él y en la paz que pueda anidar en el corazón de los hombres.

   El mismo Señor nos advierte de los peligros que nos acechan. Somos enviados “como corderos en medio de lobos”, podemos ser devorados, hay que estar atentos y saber que a los seguidores de Cristo no les van a faltar dificultades. Si todavía no se han burlado de nosotros por ser cristianos, tal vez sea porque no nos hemos arriesgado a seguir radicalmente el evangelio.

   La mies es ciertamente abundante, los campos inmensos y Cristo nos invita a pedirle al Dueño que mande obreros. Así además de ser llamados y enviados también hombres y mujeres de oración. De unión con el Padre, con el Dueño de la mies, para presentarle lo que Él ya sabe y nosotros hemos tomado conciencia de ello. Trabajar unidos por la extensión del Reino.

Se nos reciba o se nos rechace hay que anunciarlo, como nos dirá en otra ocasión “el Reino de Dios está entre vosotros”. Y para este anuncio nos basta la Palabra, no hay que poner en otras cosas la confianza. San Pablo nos recuerda que nuestra gloria está en la cruz de nuestro Señor Jesucristo a ella estamos abrazados, como clavados con Cristo obediente a la Voluntad del Padre, que quiere la Vida y nos llena de la misma a través de Cristo.

   Abrazados a la Cruz respirando y transpirando paz. Paz en nuestro interior que se irradia a nuestro alrededor. Esta paz que sólo Dios puede dar, la paz que viene de Dios y que nadie puede quitar.esta paz no se pierde “si alguien no la recibe, volverá a vosotros”, dice el Señor, como si esta paz tuviera una cierta personalidad.

   Llamados a ser pastores de salvación reflejando en los signos la liberación de los males que paralizan al hombre de hoy, que hablla tanto de solidaridad y fraternidad siguiendo esclavo de su egoismo e individualismo.

   El domingo pasado hablábamos de la libertad de los hijos de Dios. Cristo nos ha liberado, no volvamos a la situación de esclavitud, no nos dejemos esclavizar por el tener y el aparentar, recobremos la confianza en lo que somos y en lo que estamos llamados a ser. No perdamos la confianza en Dios, Él quiere protegernos, convenzámonos de ello.

   No se trata de hacer grandes prodigios, sino de atender a las cosas más sencillas, que tanto necesitamos los hombres y mujeres de hoy, viviendo aquel mandamiento”ama a tu prójimo como a ti mismo”. O aquel que Jesús nos dice ser el mandamiento nuevo:       ” amaos unos a otros como yo os he amado, en esto conocerán que sois discípulos míos”

   Llamados y enviados a proclamar en el mundo una relación de hermandad: somos hijos de Dios. Cada uno como es pero llamado a vivir la paz y fraternidad universal.

                                                                  P. Miquel Bonet C.R.

6月27日

HOMILIA

DOMINO XIII. HOMILÍA.

   “Para vivir en la libertad, Cristo nos ha liberado”. Esta es la afirmación de San Pablo en la Carta a los Gálatas. Y aún así, o precisamente porque es así, nos hacemos esclavos unos a otros, recordando la sentencia del Señor: “No he venido a ser servido, sino a servir”. Esta es la actitud del cristiano un servicio al hermano. La ley que nos libera se resume en “Ama al hermano como a ti mismo”.

   La carne es débil sí y nos inclina a la comodidad o al aprovecharnos de los demás, pero el Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad y nos empujo hacia los mismos sentimientos de Cristo que siendo rico se empobrece para enriquecernos con su pobreza. Hace años alguien me decía nosotros no “tenemos las cosas” son las cosas que nos tienen a nosotros  y nos esclavizan, tal vez no le faltaba razón en esta reflexión.

   A nosotros también un poco como a Santiago y Juan nos puede visitar la intolerancia y querer arrasar a todos aquellos que no piensan como nosotros, pero el señor también nos quiere corregir como les corrigió a ellos. Este de la intolerancia no es el camino. Podemos ofrecer la Buena Noticia de la libertad, el camino de la salvación, pero no imponerlo, lo aceptamos desde la libertad, aún sabiendo que el camino es exigente.

   Nunca en el Evangelio se ofrece el seguimiento de Jesús como una realidad fácil, sino más bien exigente: “ El Hijo del Hombre no tiene donde reclinar la cabeza”, pero el es quien nos llama y acompaña para ir superando todas las pruebas y Él es quien nos ha liberado para que vivamos en la libertad de los hijos de Dios.

   Somos en el mundo “voceros” de la Palabra de Dios. La vida del creyente nos habla de Dios, refleja su rostro, de ahí nuestra gran responsabilidad, que nuestras palabras y nuestras obras no oculten el “rostro amoroso y misericordioso de Dios”. Él quiere la vida del hombre, quiere nuestra vida en plenitud, es por esto que Él entregó la suya en la Cruz, para que nosotros no “crucifiquemos a nadie”, no eliminemos a nadie, sino que le amemos hasta el extremo como Cristo nos amó. En esto conoceran que somos cristianos.

   “Para vivir en libertad, Cristo nos ha liberado” mantengámonos firmes y si caemos, no dudemos de acudir a Él y pedirle humildemente perdón, Él siempre nos tiende la mano para que nos levantemos y sigamos caminando en libertad.

   Es verdad que hay que amar a Dios sobre todas las cosas y hay que estar dispuestos a quemar la barca o los aperos para seguirle sin condiciones, pero no es menos verdad que si no amamos “al hermano”, no amamos a Dios.

   Cada eucaristía nos recuerda, a la vez que celebra, que Cristo se entrega y nosotros hemos de hacer lo mismo. Entrega su vida para que el hombre viva, en comunión con Dios, en comunión con el hermano. El es el Pan Vivo, que nos da vida.

   Superemos este individualismo y esta desconfianza que a veces anida en nuestro corazón y decidámonos a seguir a Cristo. Él sigue llamándonos y nos dará la fuerza necesaria, su Espíritu, para ser sus testigos en el mundo que nos ha tocado vivir.

 

                                                            P. Miguel Bonet C.R.

 

 

 

 

 

 

 

MES DE JULIO

 

  1. XIII DOMINGO T. O. Sal 15. Señor, eres el lote de mi heredad.

Hoy domingo más cercano a la festividad de San Pedro. La colecta es por el Santo Padre. “Óbolo de San Pedro”.

  1. Lunes. Sal. 102 El Señor es  compasivo y misericordioso.
  2. Martes. Santo Tomás , apóstol. Id al mundo entero y proclamad el evangelio.
  3. Miércoles. Santa Isabel de Portugal. Sal.33. Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha.
  4. .Jueves. San Antonio María Sacaría. Sal 114. Caminaré en presencia del Señor, en el país de la vida.
  5.  Viernes. Santa María Goretti. Sal.105. Dad gracias al Señor, porque es bueno.
  6. Sábado. Sal 134. Alabad al Señor porque es bueno.
  7. XIV DOMINGO T. O. Sal. 65. Aclamad al señor, tierra entera.
  8. Lunes. Santos Agustín Zhao y compañeros mártires. Sal.90 Dios mío confío en ti.

 10.Martes. Sal. 16. yo con mi apelación vengo a tu   presencia, 

Señor.

11.Miércoles. San Benito. Sal. 33. Bendigo al Señor en todo momento.

12. Jueves. Sal. 104. Recordad las maravillas que hizo el Señor.

13. Viernes. San Enrique. Sal. 36. El Señor es quien Salva a los justos.

14. Sábado. San Camilo de Lelis. Sal. 104. Humildes, buscad al Señor, y vivirá vuestro corazón.

15 XV DOMINGO T. O. Sal. Los mandamientos del Señor son rectos y alegran el corazón.

16. Lunes. Ntra. Señora del Carmen. Sal 123. Nuestro auxilio es el nombre del Señor.

17. Martes. Humildes, buscad al Señor y vivirá vuestro corazón.

18. Miércoles. “El Señir es compasivo y misericordioso”.

19. Jueves. “El Señor se acuerda de su alianza eternamente”.

20. Viernes. San Apolinar. Sal. 115. Alzaré la copa de la salvación, invocando el nombre del Señor.

21. Sábado. San Lorenzo de Brindis. Sal 135. Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia.

22. XVI DOMINGO T.O. Sal. 14. Señor ¿Quién puede hospedarse en tu tienda?

23. Lunes. Santa Brígida. “El que permanecen mí y yo en él, ése da fruto abundante”. Jn 15,1-8.

24. Martes. San Charbel Makhlu. “Cantaré al Señor, sublime es su victoria.

25. Miércoles. Santiago. Sal. Oh Diosm que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.

26. Jueves. San Joaquín y Santa Ana. 2Señor, atí glória y alabanza por los siglos”.

27. Viernes. “Señor, tú tienes palabra de vida eterna”.

28. Sábado. “Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza”.

29. XVII. DOMINGO T. O. “Cuando te invoqué me escuchaste, Señor”.

30. Lunes. San Pedro Crisólogo. “Dad gracias al Señor, porque es bueno”.

31. Martes. San Ignacio de Loyola. Sal. 102. El Señor es compasivo y misericordioso.

 

 

6月22日

FIN DE CURSO DE GRAMIC 17-06-2007

 
6月21日

fin de curso de gramic

 

san Juan Bautista. Homilía

NATIVIDAD DE SAN JUAN BAUTISTA

 

   De los santos la iglesia celebra el día de su nacimiento, coincidiendo con el día de su muerte. Es como si toda la vida terrena hubiera sido una gestación para alumbrar, dar a luz para la eternidad.

  Pero hay tres personas de las que celebramos no sólo su muerte o entrada en la eternidad, sino también el día de su nacimiento o entrada en esta vida limitada, a la vida en el tiempo.

   Así lo hacemos con Jesús, el hijo de Dios hecho hombre. También de su Madre la virgen María, y del que fuera el precursor de Jesús, Juan Bautista.

   Al no saber el día exacto de sus nacimientos la iglesia o la comunidad creyente ha buscado unos días significativos, por su carga simbólica.

   Así Jesús nace el 25 de diciembre, cuando los días o la luz del día empieza a alargarse. Él que es la luz del mundo, el sol de justicia, como dirán los profetas. O como dice el mismo Juan Bautista: Es necesario que el crezca y yo disminuya.

   Mientras que el nacimiento de Juan se celebra el 24 de junio, cuando los días empiezan a acortarse. Juan no es la luz, sino que vino a dar testimonio de la luz.

   Estas fiestas siguen la cronología de san Lucas. Si el 25 de marzo, en la anunciación, el ángel le dice a María que Isabel está en el sexto mes, añadimos tres y ya tenemos los nueve, en junio, pero hay unos pequeños detalles del 25 de marzo al 25 de diciembre hay nueve meses exactos, porque jesús también en su gestación tenía que se perfecto, mientras que Juan se adelanta un día, puesto que nace el 24.

   ¿Qué va a ser este niño? Se preguntaba la gente. Nosotros ya sabemos que fue: Se llamaba Juan, es decir “Dios da su gracia”. Nos envió aquel que nos indicó al “Cordero de Dios que quieta el pecado del mundo”

   Los cristianos estamos llamados a ser un poco precursores, a preparar el camino para que descubra a Cristo, el ungido. Jesús, significa Salvador”

   Que el Espíritu que sostuvo a Juan Bautista nos sostenga también a nosotros, a fin de que podamos dar testimonio de aquel que es la Luz, la Verdad y la Vida.

 

                                                        P. Miquel Bonet C.R.

 

6月14日

Homilía. "El Señor ha perdonado tu pecado"

DOMINGO XI. T. O.

 

   “El Señor ha perdonado tu pecado”. No olvidemos que estamos en una dimensión religiosa. Hablar de pecado o de gracia lo hacemos en relaciona Dios y a su voluntad. Él nos indica el camino de la salvación y de comunión. Reconocer mi pecado y mis faltas en relación a Dios, que quiere decir mi vida de comunión con Él y con los hermanos, lo hago a través de la Palabra de Dios que me puede llegar a través de los otros que me ayudan a reflexionar  sobre mi manera de actuar y así darme cuenta de mis equivocaciones, para poder corregirme desde mi arrepentimiento. Es el caso de David, ante la palabra de Natán.

   Al que cree en Dios sus equivocaciones, sus pecados, no pueden llevarle a la desesperación, sino a la confianza en Dios y a considerar el gran amor con que Dios Padre, desde su fidelidad, le ama y le ofrece una vez más su perdón.

   Con mis debilidades me presento ante Dios, reconociendo mi culpa y mi pecado. Él es mi refugio y no puedo menos de cantar su misericordia y su perdón, a la vez que invoco su Espíritu para que cambie mi corazón.

   El evangelio de este domingo (Lc. 7.36-8,3) nos invita a huir de las apariencias. El fariseo es dado a aparentar y no reconocer fácilmente sus incongruencias.  David sentenció la culpa del otro, pero Natán le dijo : “Este eres tú”.  El fariseo ha oído hablar de Jesús y le ruega que como con él. Quiere tener el honor de tener un profeta en casa, pero empieza a dudar en su interior ante lo que está sucediendo, piensa “si fuera profeta sabría quien es esta mujer...”

   Y a partir de aquí, Jesús que sí era profeta. El Profeta, el Mesías, el Señor. Instruye al fariseo, que estaba tanto por las apariencias que se había olvidado de las normas más elementales hacia los invitados.

   Y al final de la escena el gran escándalo para todos los invitados, fariseos también. ¿Quién es éste que hasta perdona pecados?, mientras la mujer escucha la Buena Noticia: “Tu fe te ha salvado, vete en paz”.

   En el marco de una comida, en casa de un fariseo, Jesús relaciona el amor agradecido con el pecador arrepentido.

   La eucaristía cristiana se relaciona con nuestro pecado: “Antes de celebrar los sagrados misterios reconozcamos humildemente nuestros pecados”. Como David, como la mujer hemos pecado y lo reconocemos, levantamos nuestra mirada hacia Xristo, más que profeta, que ha entregado su vida, su sangre, para el perdón de los pecados.

   Pero como decía al principio, no olvidemos que estamos en un marco de fe, de aquellos que hemos descubierto que más allá de nuestras equivocaciones, de nuestras rupturas hay un Dios que nos ama y nos perdona. Un Dios que no sólo nos mira con amor, sino que ha enviado a su Hijo, en todo semejante a nosotros, menos en el pecado, que nos invita a la confianza y a levantarnos de nuestras caídas. No se trata de confesarme de que la gente no se confiesa, sino de reconocer el amor con que Dios me ama, a pesar de mis infidelidades.

                                                                        P. Miquel Bonet C.R.

 

6月6日

CORPUS CHRISTI. Homiía.

CUERPO Y SANGRE DE CRISTO.

 

      La fiesta de hoy nos lleva a aquel momento culmen de la entrega de Cristo, el jueves santo, en la última Cena, en estos signos tan sencillos y a la vez tan profundos del pan y el vino. En los que nosotros reconocemos el cuerpo y la sangre de Cristo entregada para vida nuestra.

    Nuestra celebración es una invitación a proclamar este gran misterio de la presencia de Cristo en el mundo. No sólo adorarle y alabarle sino también compartirlo con lo demás.

   Fijemos nuestra mirada en el texto evangélico de san Lucas. Jesús habla a las gentes del reino de Dios y cura a los que lo necesitan, va cayendo la tarde y el entorno de Jesús, los Doce, sienten una lógica preocupación y se lo hacen saber al Maestro. Lo que no esperaban ellos, seguramente, fue la respuesta que recibieron. Jesús siempre sorprende. “Dadles vosotros de comer” dice Jesús. A la vez ellos reconocen su pobreza: “Cinco panes y dos peces”, para cinco mil!

   Esta fracción del pan, según un comentarista E. Laverdiere, revela la identidad de Jesús su identidad como Mesías y relaciona la eucaristía con la misión de la Iglesia.

   Nos muestra a Jesús enseñando a las multitudes acerca del reino de Dios... reino de Dios que es ofrecido a toda la humanidad.

   La fracción del pan celebrada en Betsaida es como si fuera un gran encuentro de asambleas locales que anuncian y simbolizan a la vez una comida en el reino de Dios.

   El relato pone de manifiesto la dimensión misionera de la eucaristía. Nos cuenta como Jesús cuestiona a los Doce, cuando éstos, apartándose de su misión, y con la mejor buena intención le pidieron que despidiera a la multitud para que ésta se procurara alimento.

   “Dadles vosotros de comer”, fue la respuesta de Jesús. Este mandato se aplica a la Iglesia que celebra hoy la eucaristía, lo mismo que a la iglesia del tiempo de san Lucas. Alimentar a las gentes con el Pan de la Palabra y con el Pan de la eucaristía.

   La eucaristía es una llamada a la conversión, al seguimiento de Cristo. Es proclamación de Buena Noticia, evangelio. También es acogida afectuosa a los miembros de la asamblea que queremos seguir a Cristo. La eucaristía es proclamación del reino de Dios.

   Adoremos la presencia de Cristo en las especies de pan y vino y que de esta adoración salga de nuestro corazón los mismos sentimientos que tuvo Él, como dice san Pablo a los Filipenses: “Tened los mismos sentimientos de Cristo que siendo igual a Dios se hizo hombre se anonadó”. O como repite el mismo Cristo: El Hijo del Hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar la vida en rescate por todos.

   Cristo presente en la Eucaristía un gran compromiso a para los que creemos en Él, para darle a conocer a todos los hombres, a fin de que conociéndole le amen, crean y se salven.

  

 

                                                        P. Miquel Bonet C.R.