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May 21 PENTECOSTËSLas palabras son portadoras de realidad, no son sonidos vacíos, tienen sentido, significación. La palabra para los humanos es el gran vehículo de comunicación y por tanto hace referencia a uno que emite el mensaje y a otros u otros que lo reciben. Pero en la comunicación humana intervienen otras realidades entre ellas la concepción del mundo, común al emisor y al receptor, y también el espíritu que alimenta la misma comunicación. Los políticos hablan de pactos, de estatutos, de compromisos, pero también del “espíritu” que los inspiró. “Ahora no hay el ambiente, o el espíritu de consenso para hacer tal o cual cosa” Y cuando la política o la convivencia humana se desvía de aquel espíritu que la inspiró y se aferra a la letra, no es posible ni el entendimiento ni la convivencia. Necesitamos recuperar aquel espíritu primero que hizo posible ponernos de acuerdo. Aquella visión común de la realidad, aunque cada uno desde una opción distinta ante la misma. Donde no hay espíritu hay muerte. Esta forma de hablar también la encontramos en las comunidades religiosas y la misma Sagrada Escritura nos advierte que la “letra mata, el Espíritu vivifica”. Necesitamos interpretar lo que se nos quiere decir, no lo que se nos dice. En toda comunicación necesitamos hacer este esfuerzo de interpretación. Cristo afirma que el Espíritu Santo nos llevará a la Verdad plena y nos irá recordando el significado de la vida de Jesús a favor nuestro. Es el espíritu que ha sido derramado en nuestros corazones y que nos ayuda a superar tantos miedos. El espíritu que serena nuestros corazones, que nos reconcilia con Dios, con nuestros hermanos y con nosotros mismos. Es una invitación a volver a aquel “primer encuentro con el ser que nos quiso y a quien quisimos”. Es un volver a aquella entrega y confianza primera, cuando empezamos a conocer cómo Dios nos ama, y cómo su amor se manifiesta en Jesús de Nazaret. Es aquel gozo de nuestra “primera comunión o de la Confirmación. El Espíritu que hubo en aquella primera entrega, es el que no sólo debe ser renovado, sino también ir creciendo en nosotros. En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común., lo que haya en nosotros que no contribuya a la edificación de la comunidad, no es obra del Espíritu. El Espíritu Santo mira al consenso, a la unidad respetando profundamente la diversidad. Animados por el espíritu revisemos nuestras vidas y veamos como secundamos sus inspiraciones. El Espíritu empujó a la Iglesia naciente y nos acompaña hasta el fin de los tiempos. No temamos y abrámosle el corazón, Él es capaz de transformarnos, si nos dejamos. El domingo de la ascensión os hablaba de la alegría. Hoy sería bueno recordar lo que nos dice san Pablo sobre los frutos del Espíritu: Amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, templanza. Dejemos de verdad que fructifique el Espíritu en nuestro corazón. P. Miquel Bonet C.R. May 17 Reflexión bíblica
En este dia la iglesia le pide a Dios que nos conceda exultar de gozo y darle gracias, porque la ascensión de Jesucristo es ya nuestra victoria y donde nos ha precedido él, nuestra cabeza, esperamos llegar también nosotros, como miembros de su cuerpo. Exultar de gozo! Para los primeros cristianos estar tristes, especialmente el domingo, el día del Señor era una gran falta, un pecado grave del que se confesaban. El día que celebramos la resurrección del Señor, no podemos estar tristes, sino llenos de gozo, de alegría. Cuando se quiere ridiculizar ciertas enseñanzas religiosas se nos dice: “Todo lo que nos gusta es malo o nos hace daño”, como si estuviera reñido el placer, el gozo, la alegría con la comunión con el Señor. Como si en verdad en esta vida sólo hubiéramos venido a penar, a sufrir. Tal vez acentuamos demasiado lo del “valle de lágrimas” y el caso es que en la Sagrada Escritura se acentúa mas la alegría y el gozo. Recordemos algunos ejemplos: El espíritu de María se alegra en “Dios su Savador”. Juan el Bautista salta de gozo en el seno de su madre con la sola presencia de la Vigen María. A los pastores se les anuncia una gran alegría “ha nacido el Salvador”. Dios se alegra por un solo pecador que se convierta. Zaqueo se llena de alegría, por la presencia de Jesús. Los setenta y dos regresan de su misión llenos de alegría... Y nosotros cuando tenemos un poco de alegría, no nos lo terminamos de creer, como si estuviéramos haciendo algo malo. Alegraos, alegraos en el Señor, nos dirá san Pablo. Cristo ha resucitado ¿Nos lo creemos de verdad? ¿Nos llena esto de alegría?. El próximo domingo celebraremos Pentecostés, la venida del Espiritu, pero el Espíritu ya lo tenemos, es él que nos da la fuerza para orar como es debido. Es él que nos reune esta mañana par “recordar”, para hacer presente, para celebrar el “memorial del Señor” su entrega para vida nuestra. Esta realidad vivida personalmente y en comunidad no la podemos esconder, hay que anunciarla en todas direcciones. Ël nos ha perdonado y nos invida a perdonar, Él nos ha amado y nos invita a amar. Jesús marchó, regresó, cumplida su misión, ahí de donde procedía, pero Él sigue bendiciéndonos y dándonos su fuerza para que le hagamos presente a lo largo y ancho de la historia. Exultemos de gozo y démosle gracias por la vida que nos concede, por la comunión que nos ofrece. Démosle a conocer a todos los hombres y mujeres a fin de que este gozo, esta alegría llegue a plenitud. Ellos... se volvieron a Jerusalén con gran alegría... ¿Y nosotros?
P. Miquel Bonet C.R.
May 09 REFLEXIÓN BÓBLICA. VI DOMINGO DE PASCUADOMINGO VI DE PASCUA.
Pax, paz, pau. Shalom. Para la tradición bíblica implica mucho más que ausencia de guerra o de violencia. Fijaos el contexto en que Cristo dice a sus discípulos, también a nosotros: “Mi paz os dejo mi paz os doy, no como la da el mundo...”lo dice inmediatamente antes de ir a la pasión. La paz en sentido bíblico es un don de Dios que contiene al mismo tiempo todos los bienes posibles. Jesús en este momento se enfrenta a la contradicción y la muerte como paz, porque es libre y conciente de lo que va a hacer. Es la opción que el ha tomado. El autor del evangelio según san Juan llama la atención la conciencia que tiene Jesús de sí mismo. Nadie le quita la vida, es él que la da. Vive su dolor como sacrificio a favor de los demás. “Yo he venido para que tengáis vida”. Y sobre todo porque obedece al Padre que es la fuente de la Vida. Es una paz que el mundo no puede dar y supone una clara conciencia y libertad personal en las decisiones, sentido de solidaridad a favor de los otros y una obediencia incondicional a la voluntad de Dios, el Dios de la Vida. San Pablo en la cárcel afirmará que, aunque encadenado, el sigue siendo libre. Dios es la fuente de la Vida y con palabras de santa Teresa de Jesús podremos decir: Nada te turbe nada te espante, quien a Dios tiene, nada le falta, sólo Dios basta”. Jesús nos enseña que quien quiera vivir tiene que estar dispuesto a perder la vida por él y el Evangelio. Es una paz que el mundo no nos puede dar, sí nos la da Dios en Jesús y envía su Espíritu en ayuda de nuestra debilidad, para sostenernos también en la pasión, para que no desfallezcamos. Los cristianos que “no somos de este mundo” pero vivimos en él, necesitamos de este Espíritu, del Espíritu de Dios para no perecer en el intento. Él nos ayuda a recordar y nos guía a la Verdad, que es el mismo Cristo. Él viene en ayuda de nuestra debilidad y hace posible nuestra confesión de fe en la divinidad de Jesús. El Espíritu hace posible, que alguna vez seamos capaces de Amar como Cristo nos ama. Hace posible que entremos en esta dinámica de amor que procede de Dios y que envuelve todo el universo. Hay un “mundo” que esto no lo entiende. Es siempre el gran misterio del Bien y del mal. De verdad os deseo la paz, aún dentro de la tribulación.
P. Miguel Bonet C.R. May 04 homiliaHomilía V DOMINGO DE PASCUA
Se nos avecina un mes de mayo movidito, muchas palabras en boca de los políticos, muchas promesas hechas, a la vez que se palpa un cierto desencanto en el personal. Tal vez estamos un poco abocados al mesianismo, a creernos los salvadores de la humanidad. Pensamos que nosotros lo haríamos mucho mejor. Y así pedimos el voto porque nuestro partido no os defraudará. Ciertamente la política es un arte y hay que ser buenos artistas para cumplir el papel que se nos asigna y si nos salimos del guión se nos expulsa del partido o se nos arrincona: No es fácil en este mundo, ahora llamado globalizado, tener pensamientos propios y poderlos manifestar y ser respetado por ello. Las originalidades a veces se pagan muy caras. Estoy convencido que Salvador ya hubo uno, un Mesías, que murió en la cruz, pero como era el Justo, ha resucitado y vive, vive también en todos los que se unen a Él en la fe y siguen “su estatuto” Sí, el evangelista San Juan afirma que todo el que ama ha nacido de Dios, puesto que Dios es amor. Y Cristo, hoy nos invita a “amarnos como Él nos amó”, esta es nuestra “constitución”, éste es nuestro “estatuto”, que en principio no debería ser muy complicado, pero sabemos que a veces nos cuesta mucho el cumplirlo. San Pablo en una carta a los Corintios, entre otras cosas, nos recuerda que el amor, no lleva cuentas del mal, no es mal educado, no se irrita, goza con la verdad, que espera, aguanta sin límites, que el amor no pasa nunca. ¡Ay el amor¡ Cuánto se habla y no siempre se acierta en la acción. La señal por la que conocerán que sois discípulos míos, será que os amáis unos a otros, nos dice Jesús. Y para ello habrá que ejercitarse en la humildad, reconocer que no siempre estamos a la altura de las circunstancias y pedirle que nos eche una manita, que nos envíe su espíritu para que cambie nuestro corazón de piedra en un corazón de carne, sensible a la necesidad del hermano para amarle como Él nos amó. A veces las cosas se nos complican y hay que pedir fuerza al Señor, el mismo nos dice: Pedid y se os dará, y lo que hay que pedir con insistencia es que nos abramos a su Espíritu. Esta nuestra actitud ante la vida será conocida, no impuesta. No estaría bien imponernos. Nuestra verdad se propone. No le va bien a nuestra fe la intolerancia, sino el servicio desinteresado, aunque no se nos comprenda.
En el Apocalipsis hemos escuchado: “Ahora haga el universo nuevo”, la afirmación vale también para hoy. Los cristianos aportamos nuestro granito de arena a esta novedad de vida, aunque no se nos lo reconozca. Lo importante es este Camino que Dios nos indica y seguirlo, Cristo Jesús.
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