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日志


2月28日

Lorient Santana. Música de nuestro ógano Sant Gaieta en Barcelona.

  
2月27日

Homilía

IV DOMINGO DE CUARESMA

 

Intentemos centrar la parábola. La justificación de la misma no es llamar a la conversión a los “perdidos”. Es mas bien para aquellos que la critican y murmuran el que Jesús acoja a  publicanos  y pecadores.

Los oyentes  de Jesús están en la situación del hijo mayor, que debe decidirse si quiere obedecer la petición del padre y alegrarse con él. La parábola acaba bruscamente, no sabemos que hizo el hermano mayor. Jesús quiere ayudar a los fariseos y escribas(a los entendidos) a superar el escándalo ante el Evangelio.

Así de grande es el amor de Dios para con sus hijos perdidos y vosotros estáis ahí sin alegría, sin amor, desagradecidos y justos ante vuestros propios ojos. ¡Sed misericordiosos, no seáis insensibles¡

La parábola no es una alegoría, sino una historia extraída de la vida, lo muestra la mención velada de Dios, cuando el hijo piensa:”Padre he pecado contra el cielo y contra ti”.

En verdad es una parábola muchas veces narrada y escuchada en la que siempre podemos caer en algún detalle nuevo.

Fijaos, que el padre no le dice nada al hijo que regresa. Lo pasado, pasado está. Lo importante es que ha vuelto. Ahora toca hacer fiesta.

Al verlo de lejos se conmueve y se hecha a correr, (es un gesto desacostumbrado para una persona mayor oriental  y es poco digno, aunque tuviera prisa, dice Joachim Jeremías) y le abraza y le besa. El hijo se había preparado bien el examen de conciencia, muy bien todo lo que le iba a decir, pero no puede terminar.

¡Qué diferente es la sociedad que nos envuelve¡ No sólo no nos alegramos con la rehabilitación del hermano “perdido”, es que  ya ni nos creemos que pueda rehabilitarse. Y si alguna vez alguien muestra signos de retorno, muy diferente es nuestra actitud a la del padre de la parábola, tal vez le echaremos en cara una y otra vez sus malas acciones.

Pero, de verdad, en lo más íntimo de cualquier corazón humano ¿quién tiene razón, la actitud del padre de  parábola hacia sus hijos o nuestra manera de actuar?

La parábola se expone en ocasión de los que murmuran porque Jesús acoge y come con los pecadores. La sociedad que nos envuelve ¿murmura de los seguidores de Jesús porque acogen y comen con los pecadores?

¿Con cuál de los personajes me identifico más? ¿Con el pequeño que marcha?¿Con el “obediente” que se queda, pero no se alegra con la vuelta del “perdido”? ¿Con el padre que ama a todos, abrazando a unos y llamando la atención a otros? ¿Muchas preguntas verdad?

Pablo en la carta a los Corintios nos ha recordado que “Dios mismo en Cristo nos estaba reconciliando, sin pedirnos cuentas” y ha confiado a sus discípulos el mensaje de reconciliación. ¿Qué hacemos los cristianos en el mundo? Digo los cristianos, y no sólo los curas. Nuestra misión es clara anunciar la Buena Noticia de la salvación. El Evangelio al mundo entero. “Deberíamos alegrarnos por la “vuelta del pecador””.

Hoy también quiero insistir en esto que es tan humano, la libertad. Como he hecho los pasados domingos. Dios no quiere la opresión de nadie sobre nadie y es muy sensible al grito de los oprimidos. El nos dio la libertad y nos llama a vivirla. Nos la entrega toda, como a los hijos de la parábola y si la perdemos siempre esperará nuestro retorno para darnos un caluroso abrazo, vestirnos de fiesta y darnos un lugar de honor en la mesa fraterna, en la mesa paterna.

 

                                                                               P. Miguel Bonet Nicolau C.R.

Piano y flauta concierto en nuestra iglesia

  
2月18日

Homilías

I DE CUARESMA
 
Con la imposición de la ceniza la Iglesia nos invita a iniciar el camino hacia
la Pascua. Esta unión de nuestra vida con la de Cristo muerto y resucitado.
Es la Pascua anual celebrada y vivida. Esta Pascua que ya viuvimos y que a 
 la vez renovamos. La aceptación de la vida humana, para poder entrar en la
dinámica de la vida divina, al estilo del hombre nuevo : Cristo Jesús.
En 4este camino, también a nosotros es el Espíritu de Dios, el que nos empuja,
como empujó a nuestros antepasados, como empujó y guió a Jesús hacia el
desierto.
Hay que adentrarse en el desierto y atravesarlo. Hay que interiorizar las realidades
que nos envuelven, para poder descubrir lo esencial. Hay que pusificar nuestras
vidas con la mente y el corazón.
La vida continuamente nos pone a prueba, con frecuencia pensamos que nosotros
lo haríamos mejor, siempre estamos tentados de descalificar a los demás, incluso
a Dios: Si realmente Dios es Padre, poqué tantas desgracias en la humanidad, si de
verdad Dios nos ama, porqué tanto odio entre los hombres. Ciertamente a veces
pensamos que nosotros lo haríamos mucho mejor, atariamos fuerte al enemigo
quitándolo la libertad, o como vulgarmente se dice: muerto el perro se acabo la rabia.
Pero Dios no es así, mal que nos pese, no quiere eleiminar al ser humano y lo humano
es la libertad, sí la libertad y nuestra responsabilidad, antre nosotros mismos y ante los demás. No culpemos a Dios de habernos creados libres, mas bien aceptemos nuestra libertad y responsabilidad.
Cristo también es humano, "en todo semejante a nosotros menos en el pecado, pero humano. El hombre nuevo. Fijemos nuestra mirada en Él. Unámonos a Él y en la
medida en que lo estemos habrá la fuerza para levantarnos las veces que hagan falta
hasta que lleguemos con Él a nuestra Pascua a nuestra paso definitivo a la comunión
con el Padre.
Hay que pasar de esta vida, más o menos bonita, más o menos difícil a la plena
comunión con el Padre. Aceptemos nuestra libertad y nuestra enfermedad,
caminemos con la fuerza del Espíritu hacia la Vida.
La fuerza que resucitó a Jesús, el hijo del hombre, el hijo de Dios, también nos
 resucitará a nosotros.
La gran tentación del hombre es querer utilizar a Dios o suplantarlo, pensar que
Dios es un competidor, pero los creyentes sabemos que no es así. Dios es solidario,
 se acerca al hombre, a cada hombre y en lo más íntimo de su ser quiere sostenerle
en su debilidad, respetando siempre su libertad.
Ante la muerte de un ser querido minusválido decia su madre en la
misa funeral: "La muerte no hay que desearla, simplemente llega cuando es
el momento.
La vida es muy bonita, hay que vivirla intensamente y disfrutarla. Debemos llenarla
de grandes proyectos y muchas ilusiones".
Ante las pruebas de la vida está muy cereca el Espíritu de Dios, respetando nuestra libertad y después de la caída, por nuestra debilidad él nos dará la fuerza para
levantarnos. y ¿no podría haber hecho que no cayéramos? Él es respetuoso y
nunca nos quitará la libertad.
                                                           P. M.Bonet Nicolau C.R.

Homilias

MIERCOLES DE CENIZA.

 
Toda nuestra vida es un caminar hacia la meta. Y en la vivencia de nuestra fe
 hacemos memoria  de este encuentro con el Señor de la História. El mismo se
hizo história para encontrarse con cada história humana y elevarla a história
de encuentro humano-dovino. Él nos llama a la Vida, una vida compartida con Él
 y con los hermanos, una vida solidaria.
 
La liturgia nos invita a celebrar la memoria de esta entrega de Cristo y a la vez
nuestra entrega a Él, que es nuestra Vida.
 
Vivimos inclinados al mal y se nos invita a levantar nuestra mente hacia nuestro
creador y sal vador. Necesitamos una y otra vez reconciliarnos, cambiar el rumbo,
corregir muestros aquívocos y orientarnos de nuevo hacia el Señor que nos llama.
 
Ahora es el tiempo propicia, el tiempo de salvación, no dejemos caer en "saco roto
la gracia de Dios". Ahí, en la intimitad, en nuestro mundo interior, dialoguemos con
Él, veamos cómo estamos dispuestos a vivir estos cuarenta días que desembocan
a la gran alegría del encuentro con el resucitado. Todo esto ya lo vivimos, como
cristianos, pero la iglesia, nuestra madre nos invita a ejercitarnos para estar en
forma y no desfallezcamos ante las dificultades, que no nos faltan.
 
Hay que intensificar el ayuno, paero al estilo de los profetas, es decir ayunemos de
 malas acciones, ayunemos de injusticias, de malos pensamientos.
 
Hay que intensificar la oración, este diálogo sincero con el Señor, que nos conoce
más que lo que podemos conocernos nosotros mismos. Ël nos llama, quiere que
estemos con Él, quiere hacer morada en nosotros. Hay que escuchar su Palabra.
 
Hay que intensificar la limosna, esto es la solidaridad con los más necesitados.
Y todo ello, sin ostentación, que lo vea sólo Él y basta"
                                                                        P. M.Bonet Nicolau C.R.

Homilias

DOMINGO 7. T. O.

 

“ A los que me escucháis os digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os injurian. Al que te pegue en una mejilla,preséntale la otra; al que te quite la capa, déjale también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames.

Tratad a los demás como queréis que os traten. Pues, si amáis sólo a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien sólo a los que os hacen el bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores lo hacen. Y si prestáis sólo  cuando esperáis cobrar ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a otros pecadores, con intención de cobrárselo.

¡No! Amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada; tendréis un gran premio y seréis hijos del Altísimo, que es bueno con los malvados y desagradecidos.

Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo; no juzguéis, y no seréis juzgados; o condenéis y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad y se os dará; os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante. La medida que uséis, la usarán con vosotros”.

 

Así dice el evangelio de este domingo, tomado de San Lucas 6,27-38.

Mejor de cómo lo dice el evangelio, no se puede decir. Y los que lo escuchamos, no deberíamos hacer oídos sordos a la propuesta de hoy. El programa, el itinerario a seguir se abría el domingo pasado con la proclamación de las bienaventuranzas, según San Lucas, y el “amad a vuestros enemigos...” es continuación de este mensaje, para entrar en el Reino de Dios.

Vivimos en este mundo, “no pido que los saques del mundo, sino que los libres del Mal” (Jn 17,15). Si de verdad queremos vivir, no digo a la letram sino al Espíritu evangélico, no seremos comprendidos por los que viven según este mundo presente que busca “medrar”, mal que le pese a los vecinos. El domingo pasado podíamos oír “dichosos vosotros cuando os odien los hombres y os excluyan y os proscriban por causa del hijo del hombre...”

Dios es bueno con los malvados y desagradecidos, entre los que yo me encuentro.

Hay demasiado resentimiento, se palpa, incluso dentro de los que nos manifestamos como creyentes. Habría que hacer una buena cura de humildad, no confesar tanto los pecados de los demás y arrepentirnos de los nuestros.

¿Para qué seguir? Sería bueno que interiorizáramos el evangelio de hoy.

                                                       

                                                                 P. Miguel Bonet Nicolau C.R.

 

2月9日

Homilia

 II DOMINGO DE CUARESMA

Sigamos con paso firme hacia la Pascua, nuestro encuentro personal y definitivo con el Señor, mientras, vivámoslo y celebrémoslo sacramentalmente. Estamos invitados a revivir y reafirmar nuestra fe y La confianza en el Señor que nos ofrece "un cielo nuevo y una tierra nueva.

Es bella la vida delñ hombre, pero a veces se nos presenta muy dura, contradictoria, y con todo dentro de esta dureza y contradicción, en el "sin sentido de la cruz y de la muerte" creemos en la vida. En el Dios de la Vida. Este Dios que puede fecundar todas nuestras esterilidades. Este Dios que puede "transformar nuestro cuerpo humilde en un cuerpo glorioso según el modelo de Cristo".

Abraham fue invitado a salir de la casa paterna, a ponerse en camino fiado de la "voz de Dios". Dios se comprometió con él, según el rito  de las alianzas que se hacían en su tiempo. Llama la atención el relato, porque es sólo Dios el que se compromete. Y de este compromiso de Dios se fió "nuestro Padre Abraham, invocado como Padre de todos los creyentes" por las tres grandes religiones monmoteistas: Judios, cristianos y musulmanes.

A nosotros nos llega la bendición de Abraham por medio de Jesucristo, Él se puso en manos del Padre, se "hizo obediente hasta la muertre y muerte en cruz". Su vida era la voluntad del Padre. y el Padre nos lo presenta como "su hijo amado a quien tenemos que escuchar". También nosotros estamos llamnados a conformar nuestras vidas a la voluntad del Padre, cuya voluntad es "que todos los hombres se salven y lleguen al conocimieto de la verdad".

La fe nos lleva a estos encuentros con el Señor ya sea en el desierto o en la montaña a "un sitio aparte, para dialogar con él, para intimar con él, para que nos llene de su fuerza y su paz. Contemplando la historia desde la visión de Dios "baqjar a la vida de cada día" con esta visión esperanzada que más allá de las cruces en las que nos encontramos los hombres, más a llá de la muerte está el Dios de loa vida.

Dios Padre nos revela al Hijo y el Hijo nos revela al Padre: "quien me ha visto a mí a ha visto al Padre. Padre e Hijo se acerecan a nosotros, quieren morar en nosotros. No les cerremos la puerta de nuestro corazón. En nuestras flaquezas, en nuestras debilidades su Espíritu viene en nuestra ayuda. No sólo viene en nuestra ayuda, sino que desde nuestra pobreza quiere que compartamos con toda la humanidad este encuentro con Él.

Hay muchas cosas que no terminamos de comprender, pero desde nuestra situación de caminantes ya en el desierto ya en la montaña o en la gran ciudad confiamos en el Señor. En este Dios que ha venido a nuestro encuentro y nos ha dado su Palabra, hemos oído su voz, ha sellado un pacto con la vida de su Hijo, para que nosotros tengamos Vida.

Estamos de paso, nuestro paso difinitivo, nuestra Pascua es Cristo, ya vivido sacramentalmente, un día, esta es nuestra esperanza en la unión total en "el cielo nuevo y la tierra nueva". "Cielo y tierra que empezamos a tranformar con nuestra fe y el ejercicio de la Caridad".

P.Miquel Bonet Nicolau  C.R.