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10月31日 FIESTA DE TODOS LOS SANTOS (2009)FIESTA DE TODOS LOS SANTOS (2009)
En uno de los prefacios, una plegaria que realiza la iglesia antes de entrar en lo que es el núcleo de la eucaristía, reza así: “…aunque no necesitas nuestra alabanza, ni nuestras bendiciones te enriquecen, tú inspiras y haces tuya nuestra acción de gracias, para que nos sirva de salvación, por Cristo, Señor nuestro”. Es decir nuestra alabanza y acción de gracias, es a nosotros que nos sirve, que nos hace bien. En relación a la celebración de hoy, Todos los santos. San Bernardo en uno de sus escritos se pregunta ¿De qué le sirven a los santos el honor que les tributamos? ¿ De qué les sirven nuestras alabanzas? Y el mismo se responde: A ellos no les sirven para nada, pues ellos ya lo tienen todo, Dios les llena sus vidas. Los santos ya han llegado a su meta: Dios. Ellos ya tienen la plenitud de la vida, los honores que les tributamos no les añade nada, ellos no necesitan nuestras alabanza y acción de gracias. Entonces ¿ Para qué se la tributamos? Es a nosotros que nos hace bien, los que todavía peregrinamos, los que todavía no hemos llegado a la meta, al tener presente ha estos hermanos nuestros que se dejaron transformar por la fuerza del Espíritu de Dios, produce en nosotros unas ansias de parecernos a ellos, que seguir su camino de fidelidad a quien se nos ha manifestado como el Camino, la Verdad y la Vida. Los que peregrinamos necesitamos ser alentados en medio de tantas tribulaciones, cada uno tendrá las suyas. Necesitamos tomar ánimo, alimentarnos y sentirnos sostenidos por el ejemplo de aquellos, humanos como nosotros, no desfallecieron y confiaron totalmente en la llamada de Dios. Este Dios que les hizo fuerza en su debilidad.. “En su martirio, Señor, has sacado fuerza de lo débil, haciendo de la fragilidad tu propio testimonio”, así reza la iglesia en la fiesta de los mártires. Y aún el día de las vírgenes dice: “al recordar a los santos que por el reino de los cielos se consagraron a Cristo, celebramos la grandeza de tus designios. En ellos recobra el hombre la santidad primera que de ti había recibido, y gusta ya en la tierra los dones reservados para el cielo”. Peregrinos necesitamos recobrar “la santidad primera”, es decir aquel momento en que nuestras vidas y nuestras “túnicas”, fueron lavadas por la sangre del Cordero, referencia, ésta, a los sacramentos de iniciación: Bautismo, Confirmación y Eucaristía. Es a nosotros que nos hace bien, alabar a Dios, honrar a sus santos, todo ellos nos anima a corregir nuestro rumbo, a seguir el norte de nuestras vidas para no “perdernos” en tantas tribulaciones. A los primeros cristianos les gustaba visitar los lugares en donde sus hermanos habían sufrido el martirio. En ellos celebraban cómo Dios les había fortalecido en su debilidad. Los mártires, los santos son como una manifestación de Dios en los hombres y mujeres que se han dado totalmente a Aquel que podía liberarles de la muerte. “Hermanos somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a El, porque le veremos tal cual es”. Considerémonos dichosos si nos insultan por seguir a Cristo. Estemos alegres y contentos, nuestra recompensa será grande en el cielo. Si tenemos un corazón limpio se nos asegura que veremos a Dios. Si nuestra vida es una siembra de misericordia, esto mismo cosecharemos.
P. Miguel Bonet Nicolau C.R.
10月22日 HOMILIADOMINGO XXX. (25 OCTUBRE 2009)
Dicen que el obispo Juan Carreras, en gloria esté, solía repetir “Lo mejor que nos haya podido pasar en la vida es habernos encontrado con Jesucristo” Los que nos reunimos para celebrar la eucaristía ¿Tenemos este vivo sentimiento? ¿Revivimos esta experiencia en encontrarnos con Jesucristo? Decía también el obispo Carreras: Yo nunca me lo encontré físicamente, pero los cristianos, la iglesia, los sacramentos me lo han acercado a través de ellos me encontré con Jesucristo a quien acepté y a quien quise seguir. Hoy el evangelio nos propone el encuentro de Bartimeo con Jesús ¿Nos hemos identificado con él? Puede que nosotros a veces también estemos “ciegos” sentados a la vera del camino de la vida, esperando que algo o alguien nos saque de la monotonía o del estar centrados en nuestras dolencias. Puede que en ocasiones un hilo de esperanza haya tocado nuestro corazón. Sí, hemos oído hablar de Jesús que hace cosas grandes a favor de los necesitados, puede que hasta nos hayamos atrevido a gritar “Señor, ten piedad” (Lo hacemos cuando nos reunimos para celebrar la Eucaristía). Pero, puede también, que el ambiente que nos envuelve no sea propicio y quiera apagar nuestro grito. ¿Gritaremos más fuerte, como Bartimeo o dejaremos que las dificultades apaguen nuestro grito? Dios escuche el grito del pobre, dice la Sagrada Escritura que el grito del pobre es como una flecha que atraviesa las nubes y no para hasta llegar a Dios. Para nosotros Jesús es “Dios hecho hombre”, el Hijo de Dios. Ante nuestro grito Jesús se para y nos llama, puede que haya un cambio entre la gente que nos conoce y nos anima, “ten ánimo”. Y Jesús nos pregunta ¿Qué quieres que haga? ¿Qué le vamos a responder nosotros. Cada uno sangra por su propia herida ¿Cuál es mi herida? ¿De qué quiero que me cure Jesús?. Tal vez nosotros también necesitamos ver, ver con más claridad. Antes de que Jesús le preguntara, Bartimeo había realizado una acción muy importante: Había soltado la capa y de un salto corrió hacia Jesús. “Lanzó la capa”, no nos dice nada del bastón. ¿Qué significa lanzar la capa? La capa con que se cubre el pobre es lo único que no le puede quitar el acreedor. Soltar la capa es quedarte a la intemperie. Quedarse nudo como Francisco de Asís. Es lo que hizo Bartimeo en contraposición a lo que veíamos hace dos domingos aquel hombre rico que no se vio con ánimo de seguir a Jesús, porque era muy rico. Bartimeo recobra la vista, no sólo la física, sino sobre todo la espiritual. Deja la capa, lo deja todo, y sigue al Señor Jesús. ¿Y nosotros seguimos agarrados a nuestras capas en la vera del camino oyendo como pasa la gente y sus vidas? Lo mejor que nos puede pasar en la vida es habernos encontrado con el Señor Jesús,. Ojalá en esta Eucaristía le hayamos reconocido en la escucha de su evangelio y le reconozcamos en la “Fracción del Pan”.
P. Miguel Bonet Nicolau C.R. 10月16日 HOMILIA. DOMINGO XXIX. C.B. (18 octubre2009)
DOMINGO XXIX
Es frecuente en el ser humano buscar un lugar relevante en el grupo. Puede que haya muchas falsas humildades. ¿Quién no quiere tener influencia en el grupo y que se valore por el lugar que ocupa en él? Esto pasa en las mejores familias, en todos los grupos, sean del signo que sean. También en los grupos religiosos. El evangelio nos narra unas ciertas rencillas entre los más cercanos al maestro, por escalar los primeros sitios, por ser importantes, en tener un papel influyente y reconocido en el grupo. Todos los evangelistas nos cuentan lo difícil que le fue a Jesús cambiar esta mentalidad a sus discípulos. Y lo difícil que nos pueda resultar también a nosotros, no sólo tener claro, sino vivir y ser coherentes con el mensaje de Jesús: “El que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos”. Este es programa del seguidor de Cristo, el Hijo del hombre, no busquemos tanto el ser servidos y reconocidos, sino más el servir y reconocer a los demás muy superiores a nosotros. Este domingo coincide con el DOMUND en el que se nos recuerda nuestra responsabilidad, como creyentes de dar a conocer al mundo a Cristo y su mensaje. Y esto hay que hacerlo no sólo con palabras, sino sobre todo con obras. Pero como vengo diciendo estros últimos domingos, la Palabra de Dios va dirigida a todo hombre, también a mí. Cristo no habla para los sacerdotes, los obispos, también a ellos como cristianos. Como diría San Agustín: Con vosotros, cristianos, tengo la misma dignidad, como obispos no tenga más dignidad, sino la responsabilidad de serviros al estilo de Cristo. Como seguidor de Cristo, siempre dispuesto a servir, a decir una palabra de aliento al abatido, a tender la mano al hombre herido en la vera del camino de la vida. ¡Hay tantas cosas que hacer¡ ¡Hay tanta gente que necesita ser escuchada.¡ Cristo se abajó, se encarnó, así también estamos llamados los cristianos en el mundo, con los humanos entrar en su campo, no para ser engullidos “por el mal”, sino para ser levadura transformadora, sal para dar sabor, luz para iluminar. En un mundo en donde hay tantos codazos “quítate tú para que me ponga yo”.En un mundo de tanta competitividad, tenemos que sumarnos a tantos y tantos que buscan la solidaridad con los necesitados. Crece el número de voluntarios, de hombres y mujeres que dedican tiempo y bienes a favor de los necesitados. Esto son valores profundamente cristianos. Esto es vivir el mensaje de Cristo: “El que quiera ser importante, y todos lo queremos ser” que se haga servidor de los demás.
P. Miguel Bonet Nicolau C.R. 10月9日 DOMINGO 11 DE OCTUBRE 2009DOMINGO XXVIII
¿Quién puede salvarse? Dios es el que salva. Si bien hoy tendríamos que recordar aquella sentencia atribuida a san Agustín: El que te llamó a la vida, sin pedirte permiso, no salvará tu vida sin tu permiso. Dios es quien salva sí, a ricos y a pobres. A todos ofrece la salvación. Es bueno con todos “hace salir el sol sobre buenos y malos, sobre justos y pecadores”. A todos ofrece su misericordia y perdón y espera del hombre una respuesta positiva. Como nos dirá Cristo, el Hijo de Dios hecho hombre: “Amaos unos a otros como yo os he amado, en esto conocerán que sois discípulos míos” Estamos llamados a obrar como obra nuestro Padre Dios, a vivir en el Amor. Con el pensamiento de santa Teresa podríamos también recordar que estamos llamados a buscar a Dios, más que las cosas de Dios, no sea que si buscamos más las “cosas de Dios” más que el Dios de las cosas nos encontremos sin Dios y sin sus cosas. Prudencia y sabiduría es lo que nos hace falta para andar por la vida. ¿Cuál es el primer mandamiento? Lo aprendimos desde pequeños: Amar a Dios sobre todas las cosas. Es curioso el diálogo de Jesús en el texto del evangelio según San Marcos. Uno quiere heredar la vida eterna y se dirige a Jesús como Maestro, Bueno. Jesús después de recordarle que sólo Dios es Bueno. Le remite a los mandamientos. Y aquí está la curiosidad, no empieza diciendo “Ama a Dios…”, sino que le dice no matarás, no cometerás adulterio, no robarás… ¿ Y el primer ,mandamiento, dónde está? ¿No era importante para Jesús? Sí está. Implícito al final: si quieres entrar en la vida deja todas las cosas, repártelas entre los pobres y sígueme. Es una invitación a reconocer a Jesús no sólo como Maestro, sino como Señor, es decir, como Dios. Él nos da la vida eterna, porque Él es la Vida. Y si queremos entrar en la Vida, las demás cosas pasan a segundo término. Ya en otras ocasiones había dicho Jesús. “No se puede servir a Dios y al dinero. Los bienes son medios para la vida de aquí, Dios está más allá, el no es un medio es el fin. Dios nos hizo para Él y “nuestro corazón está inquieto hasta que en Él descanse”. También San Pablo nos advierte que la codicia es una idolatría, es decir agarrarse a un Dios falso, no que nos puede dar la Vida. Con nada vinimos al mundo y sin nada nos iremos de Él, sin nada material, lo que nos acompañará serán nuestras buenos obras, nuestra respuesta amorosa al amor de Dios, reflejada en el amor a los pobres, y todo ser humano en “pobre”, por muchos bienes que crea tener. Prudencia y sabiduría es lo que nos hace falta para andar por la vida y esto lo aprenderemos siguiendo los pasos del Maestro, que a la vez el Señor. Dios hecho hombre, que indica a todo hombre el camino que lleva a la Vida.
P. Miguel Bonet Nicolau C.R. 10月5日 Concierto 4 octubre 2009CONCIERTO DEDICADO A IVAN RIVAS Y A LOS PRESOS QUE ATIENDE EN LA CARCEL DE VITORIA, CHILE. ADELANTE Y ÁNIMOS. 10月2日 HOMILÍA. DOMINGO XXVII. C. BDOMINGO XXVII. C. B.
Lo primero que habría que recordar es que la Palabra de Dios se dirige a todos, porque a veces se puede caer en la tentación de pensar que no va para nosotros, lo que dice, sino para otros. Podría ser el caso de las lecturas de hoy que presenta el caso del divorcio ¿Su mensaje es sólo para los casados?. No es para todos. Como cuando Jesús invita al rico a dejarlo todo, dar el dinero a los pobres y que le siga. Espontáneamente uno puede pensar que es para unos pocos, los religiosos, pues no, es para todos. Todos tenemos que dejar en segundo lugar “todas las cosas”, incluso a nosotros mismos si queremos de verdad seguir a Cristo. En la Sagrada Escritura es frecuente de que para hablar del amor que Dios tiene al pueblo de Israel y a toda la humanidad, se hable en comparaciones del amor humano. Y así se nos dice que la alegría que el hombre y la mujer encuentra en su entrega mutua, así es la alegría de Dios entregándose a su pueblo, a toda la humanidad. Así lo dicen los profetas y San pablo hablando del matrimonio nos dice que es un misterio grande un sacramento que hace referencia a la entrega de Cristo y la Iglesia. No en vano se nos dice que Cristo es el Esposo y la Iglesia la Esposa por la cual Cristo entrega su vida. En el texto de san Marcos que se proclama hoy se nos presenta como para poner a prueba a Jesús le presentan una cuestión jurídica ¿Puede el esposo divorciarse de la mujer según la norma o ley de Moisés? Jesús en la respuesta se remonta río arriba hasta el proyecto de Dios: “No es bueno que el hombre este solo, hagámosle una semejanza, para que se apoyen” El hombre y la mujer están llamados uno al otro y en el matrimonio forman una nueva realidad que nadie puede separar. El mensaje puede parecer muy exigente, y lo es. Pero también se nos pide que “Seamos perfectos como nuestro Padre celestial es perfecto”, o que “Seamos misericordiosos como Dios es misericordioso”. Estamos todos a volar alto, aunque a veces nos cueste levantar el vuelo. Pero esta es la vocación del hombre y de la mujer: intentar una y otra vez despegar, fijar alta su meta, y cuando uno cae y se ensucia, limpiarse y volverlo a intentar, como dijo alguien “no estamos llamados a ser gallinas de corral, sino volar alto como el águila hacia el sol” Que las “normas” necesarias para evitar los conflictos no mermen nuestro ideal y nuestra capacidad de superación. Los creyentes no podemos cerrar los ojos ante las crisis de convivencia en la vida matrimonial, tantos hombres y mujeres que sufren en su interior la separación, hay que ser comprensivos con ellos y acompañarles en su sufrimiento. El abrazo acogedor de la Madre, la Iglesia, debería hacerse presente a través del abrazo comprensivo de todos los cristianos.
P. Miquel Bonet Nicolau C.R. |
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